‘Figuras ocultas’ (HarperCollins Ibérica) es la verdadera historia de las mujeres matemáticas afroamericanas de la NASA cuyos cálculos ayudaron a realizar algunos de los mayores logros en el espacio, y cuya adaptación al cine se estrenará el próximo febrero.
Imagen de portada: ‘Figuras ocultas’ (20th Century Fox)
Imaginen ser mujer en los años 60, y además trabajar en ciencia y tecnología, un mundo que todavía hoy es masivamente masculino. Y además ser afroamericanas en una década en la que, antes de 1965, ser negro era la promesa de la discriminación más sangrante imaginable, desde la obligación de viajar en la parte de atrás del autobús a no poder hospedarse en muchos hoteles o entrar a comer en la mayoría de restaurantes. Y aún así, allí estuvieron de Dorothy Vaughan, Mary Jackson, Katherine Johnson y Christine Darden, las “computadoras humanas”. No fueron las únicas, pero sí las más destacadas.
Éste era el nombre que recibían estas cuatro mujeres anteriores incluso a que John Glenn orbitara alrededor de la Tierra o Neil Armstrong caminara sobre la Luna. Eran las mejores, un grupo reducido y compacto de mujeres matemáticas que no necesitaban computadoras, sólo papel, lápices, un par de reglas de cálculo y de vez en cuando calculadoras. De su trabajo salieron las cifras necesarias para poder lanzar los cohetes de propulsión y los volúmenes necesarios para llegar al espacio. Todo eso en un mundo diseñado para zancadillearlas en cada momento: todavía hoy lo es, pero en aquellos tiempos era casi un milagro.
Fotograma de la película que adapta el libro ‘Figuras ocultas’ (20th Century Fox)
Una proeza así arrancó en plena Segunda Guerra Mundial, cuando todo el país se movilizó y explotó sus recursos, fueran los que fuesen (por encima del racismo y la misoginia) para poder llegar hasta allí. Relegadas a ser simples maestras de escuelas públicas para negros en el Sur, fueron reclutadas para trabajar en la industria aeronáutica mientras los hombres marchaban al frente o eran reclutados en masa. Las manos y mentes de las mujeres suplieron a los hombres e incluso incrementaron la producción. Su talento fue recompensado con trabajos de verdad: y no hay nada peor que desperdiciar el talento.
Fueron llevadas a Virginia, donde estaba el laboratorio aeronáutico de Langley (Virginia), un lugar donde incluso entonces había leyes de segregación que las separó del resto de mujeres. Todo antes de que JFK rompiera el atavismo propio del Apartheid sudafricano que atenazaba el sur de EEUU y gran parte del país. El libro de Margot Lee Shetterly sigue sus carreras durante casi tres décadas a medida que se enfrentaban a desafíos, forjaban alianzas y utilizaban su intelecto para cambiar sus vidas y el futuro de su país.
Margot Lee Shetterly creció en Hampton, Virginia, donde ella conoció muchas de las mujeres de su libro Figuras ocultas. En 2013 fundó The Human Computer Project, una organización cuya misión es reconocer a aquellas mujeres que han trabajado como informáticas y matemáticas en los inicios del National Advisoru Committee for Aeronautics (NACA) y del National Aeronautics and Space Administration (NASA).