‘Goya y Buñuel. Los sueños de la razón’ se inauguró el pasado 13 de diciembre en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid donde permanecerá hasta el 4 de marzo organizada por el Gobierno de Aragón y la Fundación Ibercaja en colaboración con esta institución.

La muestra reúne una cuidada selección de obras originales de ambos creadores aragoneses, que alcanzaron cotas excepcionales de creatividad en sus respectivas producciones pictóricas y cinematográficas. La exposición se compone de pinturas y grabados de Goya, fotogramas y secuencias en pantalla de películas de Buñuel, documentos y libros, que proceden de colecciones públicas y privadas como Museo de Zaragoza, Museo Goya. Colección Ibercaja-Museo Camón Aznar, Museo del Prado, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo Lázaro Galdiano, Filmoteca Española, entre otros.

El pintor Francisco de Goya y el cineasta Luis Buñuel son figuras culminantes que Aragón ha aportado a la historia de la cultura universal. La muestra, comisariada por Amparo Martínez y José Ignacio Calvo, quiere poner de manifiesto que ambos poseyeron un enorme potencial creador, analizando el espíritu crítico y curioso que les permitió explorar las posibilidades del arte para cuestionar la realidad de sus propios contextos históricos.

En la muestra se establecen convergencias entre ambos creadores: aragoneses, sordos y afrancesados. Ambos compartieron un audaz interés por explorar la naturaleza humana; los dos fueron creadores magistrales de atmósferas innovadoras y fueron tenaces luchadores para encontrar los medios de expresión con los que poder identificarse; y los dos no sólo viajaron al interior de sus mentes, sino que también lo hicieron al exterior geográfico. Sin embargo, también se vislumbran las diferentes mentalidades, épocas, culturas y motores creativos que sitúan a Francisco de Goya y a Luis Buñuel en posiciones muy distantes.

Goya, hijo de las postrimerías del Antiguo Régimen y ávido observador del mundo que le rodeaba, desarrolló en su madurez un espíritu crítico y una visión subjetiva de ese mundo, lo que lo sitúa en los cimientos del pensamiento moderno. Buñuel, por su parte, forjó su personalidad intelectual en el clima de libertad y vitalismo de la época de las vanguardias históricas, para adentrarse igualmente en posturas críticas y de fuerte componente subjetivo. Los dos creadores asumieron el reto de mirar con valentía hacia su interior.

La exposición no pretende emparejarlos bajo el supuesto de que ambos persiguieran objetivos comunes, pero sí resulta factible confrontarlos a través de categorías de nivel más abstracto, como se puede observar en las diferentes secciones en las que se ha estructurado la muestra: el afán de explorar el mundo y aprender de él, el sentimiento de incomodidad ante lo defectuoso, la libertad creativa y su derivación hacia la subversión y, finalmente, la mirada desinhibida hacia el interior. A ello se añade un cierto número de evocaciones o citas concretas que Buñuel quiso hacer de Goya, que quedan más en el terreno de lo anecdótico que de la influencia efectiva.