La semidesconocida para el gran público Real Academia de San Fernando hace un guiño a la capacidad de Francisco de Goya para proyectarse hacia el futuro a través de la obra de Lorenzo Goñi.

Ver las Pinturas Negras de Goya es una experiencia extraña: tienen más de 200 años pero por alguna razón hay algo extremadamente contemporáneo en todas ellas. Los paralelismos entre el producto de la locura temporal y las obsesiones de Goya son un anticipo del expresionismo y de las vanguardias del siglo XX, una forma sutil de anticiparse dos siglos a la agonía psicológica que azotaría a Occidente durante décadas. De la misma forma que algunos de los cuadros de Velázquez anticiparon a los impresionistas, Goya fue la catapulta final para el grito de Munch, por deformado que éste fuera.

Pero Goya también es una imaginación sin límites, desbordante, que se adentra en los recovecos de  la psique humana, algo muy parecido a lo que Lorenzo Goñi (1911-1992) hizo durante su vida y que la Real Academia de San Fernando en Madrid hilvana en su exposición ‘Goñi y Goya, dos genios singulares’ (hasta el 19 de enero). Se enmarca además dentro del proyecto global ‘Los Multiversos de Goñi’, un programa artístico que recorre los universos propios y creativos del autor, un homenaje a través de la interpretación que diferentes artistas y creadores hacen de su obra.

Goñi y Goya

Si bien a muchos puristas del arte contemporáneo no les gusten ciertas líneas de trabajo, toda forma de arte es tan digna como sus competidoras más allá de filias y fobias estéticas. Hay puntos de conexión entre ambos: cualidades artísticas, técnicas empleadas y vivencias personales, como la sordera compartida que en el caso de Goñi fue una circunstancia vital más y en el de Goya un tormento que le aisló del mundo y le empujó hacia esas Pinturas Negras.

Con cuatro años Goñi enferma de sarampión y las complicaciones de la enfermedad le producen una sordera degenerativa que culmina en torno a su adolescencia y que le marcaría de por vida. Este aislamiento se acentúa con una timidez dura como el acero que lo aisló cada vez más. Su familia decide entonces matricularle en cursos de pintura para que pudiera expresarse libremente, y si bien nunca terminó los cursos ni destacó no olvidó lo aprendido. Goñi acabó ganándose la vida como ilustrador para diferentes publicaciones como ABC y libros de escritores como Camilo José Cela. En 1953 estudió grabado, convirtiéndose en uno de los mejores grabadores de España. Lorenzo colaboró con la revista PROAS (Promoción y Asistencia a Sordos) y fue jurado en el Concurso Nacional de Pintura de Sordos.

Universos paralelos

Los universos paralelos son los que indaga la muestra en una de las instituciones culturales menos explotadas y conocidas de Madrid a pesar del inmenso patrimonio artístico que atesora, empezando por el edificio y terminando por la abundante obras de orfebrería y cerámica que guarda en sus salones. San Fernando ha sido la Academia con mayúscula, tan codiciada como odiada, por la que pasaron muchos y allí dejaron sus primeras huellas. A los maestros siempre se les odia, y en la historia del arte aborrecer al académico siempre ha dado frutos.

El motor de la imaginación, la guerra, los multiversos y los encuentros son los ejes que conforman una exposición de mundos imaginarios que habitaron ambos artistas y en el que han quedado enganchados muchos espectadores. Basta pensar en el Aquellarre y la Procesión de San Telmo para caer en la red de Goya y sus pulsiones que, de otra forma bien diferente en la forma que no en el fondo, repetiría Lorenzo Goñi. Pero también muchas otras pinturas y grabados que si bien no son Negras en formato sí que son goyescas al 100% y sirven para cimentar los puentes entra ambos. En total son 60 obras, 44 de Goñi y 14 de Goya salidas de la propia academia, de la Biblioteca Nacional y de colecciones privadas entre carteles, grabados y pinturas.

Y la coherencia con ambos autores manda: la exposición está pensada para que los afectados de sordera puedan disfrutar de la misma: las salas contarán con la presencia de personal bilingüe, que se comunique con fluidez en el lenguaje de signos. También habrá visitas guiadas en lenguajes de signos a través de cita previa. Han colaborado en la organización y difusión de la exposición la Asociación EDES, la empresa Tritoma y el Ayuntamiento de Madrid.

Foto vía Teinteresa.es

El horario es de martes a sábado en horario de 10 a 14 horas y de 17 horas a 20 horas; y los domingos de 10 a 14 horas.