La Luna sigue dando sorpresas: un grupo de científicos australianos logró identificar unos 280 cráteres en la superficie de la luna mediante la combinación de datos de la gravedad y la topografía del satélite.

El nuevo mapa de alta definición elaborado por investigadores de la Universidad Curtin, en la ciudad de Perth, ha conseguido captar detalles de cuencas lunares que no habían sido detectados anteriormente, según la cadena australiana ABC. En sus inicios, el proyecto se centró en captar imágenes de alta resolución de la gravedad de la Tierra, pero después se fue ampliando al estudio de la Luna y de Marte.

Will Featherstone, uno de los científicos de este proyecto, comentó que primero observaron cráteres en el lado más oscuro de la Luna, que no son visibles desde la Tierra, y después decidieron realizar un mapa de todos estos cráteres lunares. Algunos de ellos ya habían sido vistos anteriormente, pero dieron un paso más allá y combinaron la información sobre la gravedad y la topografía de la Luna para “obtener señales más consistentes” que demuestren su presencia, señaló Featherstone. El investigador australiano indicó que su equipo también está elaborando un mapa de los niveles de gravedad en Marte para poder estudiar la estructura interna del planeta.

Este descubrimiento añade más madera al renovado interés de los astrónomos y agencias espaciales en esa bola gris que los antiguos dibujaban como un gran queso, sin apenas atmósfera, con una gravedad mínima respecto a la de la Tierra y que cada año se aleja 3,8 cm de nosotros por efecto de su órbita gravitatoria alrededor de nuestro planeta. En datos concisos la Luna está a 384.400 km de distancia de media de la Tierra, un diámetro de 3.476 km y una superficie de 38 millones de km2. Es el único satélite natural de la Tierra y el quinto más grande del Sistema Solar, con una órbita que lo mantiene en sincronía con la Tierra (siempre vemos la misma cara de la Luna), y a pesar de ser el objeto más brillante en el cielo después del Sol, su superficie es en realidad muy oscura, con una reflexión similar a la del carbón.

Sobre nosotros ha tenido una doble influencia: física, porque su presencia ha modulado las corrientes marinas y las mareas oceánicas al colocarse más cerca en su órbita (literalmente eleva el agua hacia sí por su gravedad y provoca la retirada de las mareas en las costas); y abstracta, por su enorme influencia cultural, religiosa y artística en las diferentes civilizaciones humanas, tanto como para inspirar calendarios y mitos. Otro aspecto: los eclipses. Su cercanía la convierte en el cuerpo más grande visible, más incluso que el Sol, razón por la cual cuando las órbitas coinciden en una posición concreta puede llegar a tapar el disco central solar y provocan ese efecto sobre la Tierra de tapar la luz. Es, además, el único cuerpo celeste que ha sido pisado por el ser humano (entre 1969 y 1972), desde entonces la Luna se mantiene “neutral” por el tratado del espacio exterior que no adjudica a nadie su posesión y sólo la destina a fines científicos.