El cine fue primero, ahora le toca el turno a la televisión; Arturo Pérez-Reverte nos catapulta a la histórica España imperial del Siglo de Oro; por Daniel A. Gonzales Arias.

18 años pasan volando. Mucho ha llovido desde que ese soldado veterano de los tercios de Flandes desembarcó en nuestras vidas con toledana y vizcaína al cinto. Las aventuras del capitán Alatriste son de esas novelas que merecen permanecer en las estanterías. Arturo Pérez-Reverte nos conduce magistralmente por el Madrid del Siglo de Oro mostrándonos una España de lances y conspiraciones, de poetas legendarios y espadachines a sueldo; una España variopinta, oscura, donde lo épico y lo trágico se funden entre escaramuzas antes de una comedia de Tirso o entre galeras, esclavos y corsarios por el Mediterráneo.

Quien mucho abarca poco aprieta dice el refrán. A pesar de contar con una cuidada fotografía o con el talento de Viggo Mortensen para encarnar la figura del ex soldado Diego Alatriste y Tenorio, no acertaron al condensar 5 de los libros de la saga en los 147 minutos que dura la cinta de Agustín Díaz Yanes. Ahora, tras el paso por el séptimo arte, le toca el turno al formato televisivo (concretamente Mediaset España, Beta Film y DLO Producciones) explotar los derechos del personaje creado por Pérez-Reverte durante los tiempos de Felipe IV.

El capitán Alatriste verá su realización en serie de televisión a lo largo de este 2014. Esta superproducción que se gesta en los estudios Kurda, Budapest, cuenta con Enrique Urbizu a la dirección y Aitor Luna como actor protagonista de la trama en la que se han empleado unos 6.000 metros cuadrados sólo para interiores. El equipo técnico de la serie comparte suelo húngaro con los de otros gigantes televisivos como los Borgia o los Pilares de la Tierra. Pero la saga Alatriste no son sólo las aventuras de un ex soldado de Flandes, es el reflejo de lo que España fue y en consecuencia somos. Una España dura, cruel y fascinante, tanto por el brillo de sus literatos: Góngora, Quevedo, Lope, Tirso o Calderón; como por sus costumbres broncas o sublimes en las que la Inquisición y la corte manejan el poder político en el Madrid de los Austrias, un Madrid muy diferente al que estamos acostumbrados a ver.

Arturo Pérez-Reverte, la novela que inició la saga y Aitor Luna, el nuevo Capitán Alatriste

El primero de los títulos nos introduce en ese siglo XVII tan lejano y próximo al mismo tiempo donde el Capitán junto a su paje, el joven Iñigo Balboa, se ve inmerso en una conspiración relacionada con el príncipe de Gales. Francisco de Quevedo, amigo personal de Alatriste, será el encargado de meter en problemas a nuestro espadachín en el segundo volumen: ‘Limpieza de Sangre’. En ella vemos un imperio de fe ciega, de intereses y de lances donde reina el antisemitismo junto a la piedad; en el que la Inquisición es temida hasta por los más valientes hideputas de todas las Españas. Más estocadas, más batallas y desafíos en ‘El Sol de Breda’, durante la Guerra de los 80 años en las que Iñigo Balboa empuña por primera vez espada y arcabuz. Él, como testigo directo, narrará al mismísimo Velázquez lo acontecido para que posteriormente el gran pintor lo inmortalice en los lienzos.

Cada libro de la saga explora una parte concreta del riquísimo Siglo de Oro español. En ‘El Oro del Rey’, con todo el rigor histórico y documental que caracteriza las demás obras, el columnista del  XLSemanal nos traslada a Sevilla en una nueva aventura en la que el Capitán tiene que reclutar a un grupo de forajidos curtidos en mojadas y chirlos. El objetivo es asaltar un barco Holandés que trae oro y plata de contrabando de las Américas en una obra donde se ve reflejada la corrupción política y económica que lleva poco a poco a la caída del Imperio. En ‘El Caballero del Jubón Amarillo’ nos sumergimos directamente en el mundo del teatro donde las comedias de Lope y Calderón conviven entre conspiraciones y amores reales, en ese mundo de actores y autores donde una vez más les tienden una trampa a nuestros héroes en un intento de asesinar al monarca Felipe IV.

No se ha mencionado antes, y no por ello carece de importancia, al contrario, más bien otorga más rigor y más mérito a la obra de Alatriste. Pero Arturo Pérez-Reverte ha dedicado muchas horas a la reconstrucción de un lenguaje híbrido entre el español que se hablaba entonces y el actual. No sólo la ambientación histórica es cuidada con mimo y detalle si no sobretodo la manera de hablar característica del momento histórico que nos muestra el escritor. Desde los respetos protocolarios que se les debe a los estamentos superiores como los condes, duques y demás personajes aristocráticos, al vocabulario de germanía característicos de los rufianes, delincuentes y espadachines. Todo ello recae en una documentación exhaustiva a través de la cual el escritor va tejiendo el mundo de Alatriste.

‘Corsarios de Levante’, sexta entrega de la saga, muestra como ese léxico rico en vocablos y expresiones nos acompaña por  el Meditarráneo. Asaltos en Orán, piratas por las islas de Lampedusa, Malta o Chipre; escaramuzas en Nápoles o el enfrentamiento contra las galeras turcas en Cabo Negro protagonizan esta trama. La última novela publicada, ‘El Puente de los Asesinos’, se centra en el espionaje y la diplomacia de una España decadente y desilusionada en una Venecia completamente distinta a la actual.

Todo ese crisol de esplendor y declive, de honradez y crueldad, de elevada moral y corrupción, en fin, todo ese universo de contradicciones que caracteriza el siglo XVII será llevado a la pequeña pantalla. La serie producida por José Manuel Lorenzo no sólo está destinada al público español si no que ampliará su rango de emisión fuera de nuestras fronteras. La cadena encargada de acercarnos a esta parcela de nuestro pasado será Telecinco. El propio Pérez-Reverte revisa las páginas que el equipo de guionistas prepara y aporta sus propios consejos y correcciones, sólo queda esperar que la serie se mantenga al nivel de la saga que tanto esmero ha merecido al autor cartagenero.