Brasil es más que fútbol, promesas de futuro desarrollado por probar y la revolución política de Lula da Silva: también es arte contemporáneo, el de Ernesto Neto.

El Museo Guggenheim Bilbao presenta ‘Ernesto Neto: el cuerpo que me lleva’ (hasta el 18 de mayo), una retrospectiva única dedicada a la obra de Ernesto Neto (Río de Janeiro, 1964), uno de los artistas más sobresalientes de Brasil, famoso internacionalmente por sus esculturas orgánicas de dimensiones colosales y que ocupan medio museo cada vez que son expuestas.

Neto es uno de los artistas brasileños con mayor proyección, creador de esculturas que se asemejan más a hábitats y seres vivos que a lo que podemos entender como instalación; de hecho Neto navega entre ambos formatos en cada una de sus obras, marcadas por la explotación sensorial del espectador. Su particular visión le ha asegurado un lugar en los circuitos internacionales de arte contemporáneo, y esta gran retrospectiva en uno de sus templos, el Museo Guggenheim de Bilbao.

‘A vida’ y ‘Bareilobala 2’

Ha acumulado un inmenso inventario de trabajos, desde delicados dibujos hasta instalaciones de grandes dimensiones. Son obras creadas para atravesarlas, habitarlas, sentirlas e incluso olerlas, con la intención de que el espectador pueda interactuar con ellas, experimentando su propio cuerpo y sus sentidos, sin perder de vista que, al mismo tiempo, son, como el cuerpo humano, frágiles y delicadas, como ‘El cuerpo que cae [Le corps] femenino (de Leviatán Thot)’, de 2006.

La exposición reúne una selección de más de cincuenta obras creadas desde los años 90 a la actualidad, algunas de las cuales se han reconfigurado específicamente para adaptarse a los singulares espacios arquitectónicos del Museo. Otras han sido creadas expresamente por el artista para su exhibición en Bilbao, un paseo que arranca en el Atrio y discurre a lo largo de la segunda planta del Museo. Como Ernesto Neto afirma, una exposición es un lugar para la poesía: “Todo el tiempo recibimos información, pero quiero que aquí se deje de pensar. Refugiarse en el arte. Pienso que no pensar es bueno, es respirar directamente de la vida”.

Ernesto Neto y una de sus obras, ‘Oca de sonhos’

Dividida en nueve espacios (‘¿Por qué vas de nuevo a Roma?’, ‘Así es la vida’, ‘La casa de los sueños’, ‘Dulce borde’, ‘Que no te asuste el caos’, ‘Hermano de montaña’, ‘Trueque  trueque’, ‘Vendo caramelos’ y ‘Comer con los ojos’), la muestra introduce al espectador en un viaje a través de túneles por los que vagar, superficies en las que hundir el cuerpo, figuras prominentes a las que abrazar y entornos fantásticos para oler y sentir.

Neto transforma la experiencia del arte en un evento multisensorial e interactivo que nos invita a conectarnos con nuestras sensaciones. Concebida en estrecha colaboración con el artista brasileño, nunca antes las formas onduladas y orgánicas de la arquitectura de Gehry se habían fundido tan estrechamente con un trabajo en el que subyace, de forma permanente, el concepto de “naturaleza como maestra del arte”. Es de la naturaleza de la que aprendemos, no cabe ninguna duda al respecto. En ella se encuentra y se resume todo. Estoy seguro de que algún día viviremos en plena armonía con el mundo natural, afirma Ernesto Neto.

Una de las obras de Neto: ‘¿Por qué vuelves a Roma de nuevo?’