‘Orange is the new black’ es la gran revelación de la temporada. Una atípica serie que fusiona drama con humor muy ácido en una cárcel de mujeres. Cada martes, en Canal+ Series.

“Siempre me ha encantado sentirme limpia. Adoro darme un baño. Me encanta ducharme. Es mi momento de felicidad… Lo era”. Piper Chapman, interpretada por Taylor Schilling en su primer gran papel tras fracasar en el drama hospitalario ‘Mercy’, se presenta al espectador en distintas fases de su vida mientras disfruta, sola o en perfecta y ‘variada’ compañía, con un relajante baño. Un lujo del pasado.

Chapman se encuentra ahora en prisión. Las duchas son ahora con agua fría, con unas improvisadas chancletas para evitar una infección por los hongos y con una impaciente y enorme compañera afroamericana al otro lado de la cortina con ganas de burlarse de sus ‘peras’ mientras en el altavoz de la cárcel se escucha un repelente mensaje: “Todas las internas del pabellón 3 serán examinadas en busca de piojos”.

Bienvenidos a ‘Orange is the new black’, la serie revelación de la temporada en Estados Unidos estrenada hace una semana en España. Cada martes, en Canal+ Series, seguiremos las aventuras de Piper Chapman, una treintañera neoyorquina de clase media-alta, en la prisión federal de Litchfield. La historia está inspirada en el best-seller ‘Orange is the new black: My year in a women’s prison’, de Piper Kerman, en el que narra su experiencia tras cumplir condena por un delito de drogas cometido hace diez años.

Casi 30 millones de abonados en Estados Unidos

Netflix, especializada en el entretenimiento ofertado en ‘streaming’, saca pecho y amenaza a la HBO, la indiscutible reina de la televisión por cable y satélite. En Estados Unidos, ya cuenta con más abonados: casi 30 millones. El reto para Netflix, expandida hasta ahora a Sudamérica, el Caribe, Reino Unido, Irlanda, Holanda y los países escandinavos, es el mercado internacional donde la HBO triplica a su rival.

‘House of cards’ (ganadora de tres Emmy), con Kevin Spacey, que interpreta a un ambicioso congresista demócrata por Carolina del Sur, y Robin Wright, su esposa, no es el único gran producto original en la oferta de series de Netflix, que adquirió hace dos años los derechos de otra gran serie como ‘Arrested Development’, que arrancó en la FOX. ‘Orange is the new black’ ha consolidado a la cadena de contenidos en streaming. Internet empieza a ganar la partida a la televisión.

El éxito de la serie, producida por Lionsgate Television (‘Mad Men’) y creada por Jenji Kohan (‘Weeds’), ha sido gradual. ‘Orange is the new black’ se estrenó el pasado 11 de julio con una primera temporada compuesta por trece episodios. Los abonados de Netflix tuvieron a su disposición la serie al completo y, gracias al tradicional fenómeno del boca-oreja que en internet se moderniza como viralidad, han convertido a la producción carcelaria en el gran éxito de la temporada. Netflix lo vio claro e incluso antes del estreno anunció una segunda temporada con otros trece episodios.

Laura Prepon y Taylor Schilling

Lesbianismo, racismo y denuncia del sistema penitenciario

¿Por qué este ‘inesperado’ éxito de ‘Orange is the new black’? No es una serie convencional. El espectador, igual que Piper Chapman en sus primeros días en prisión, entra en un mundo “surrealista” gobernado por las mujeres pese a estar privadas de libertad. El drama está muy bien condimentado con un humor ácido que engancha y que permite tratar con una extraordinaria naturalidad temas tan distintos como el lesbianismo, el racismo o los fallos del sistema penitenciario en Estados Unidos.

La serie, con una cuidada selección musical, cuenta con el tema original ‘You’ve got time’ de la cantante y pianista rusa Regina Spektor, afincada en Nueva York, considera la musa del ‘anti-folk’. Con la voz de Spektor de fondo, en una original ‘intro’ de ‘Orange is the new black’, aparecen los rostros (miradas y sonrisas) de verdaderas reclusas mientras piensan, a petición de los productores de la serie, en un lugar que les produce paz, en alguien que les hace sonreír y en algo que desean olvidar.

Piper Chapman ingresa de forma voluntaria en la prisión de Litchfield para cumplir una condena de quince meses por un delito relacionado con narcotráfico. Hace diez años, mientras mantenía una relación lésbica con Alex Vause, transportó una maleta con más de 50.000 dólares hasta Bruselas, dinero procedente de la droga. Chapman pacta una condena menor para pasar página. Fuera le espera su prometido, Larry Bloom (Jason Biggs), y una vida acomodada con una empresa de artículos artesanales de baño. Nada que ver con Litchfield.

Laura Prepon, exnovia en la prisión

Más preocupada por perderse tres nuevas generaciones del Iphone y los últimos episodios de ‘Mad Men’, entra como un ingenuo ‘pececillo’, imitando al tatuaje que lleva en la nuca, convencida de que los libros que ha leído sobre la vida en prisión le servirán. Litchfield mostrará a Chapman un mundo muy diferente del que pensaba en el que se encontrará a su antigua novia Alex, interpretada por Laura Prepon, una de las estrellas de ‘Aquellos maravillosos 70’.

Una docena de personajes, entre personal de la cárcel e internas, cuyas historias se narran en cada episodio a través de flashbacks, forman ‘Orange is the new black’. La serie, en la que ha participado Jodie Foster dirigiendo un episodio dedicado a una reclusa transexual, ha hecho honor a su nombre, una expresión habitual en Estados Unidos para hablar de las nuevas tendencias en la moda, y al color de los trajes de los nuevas presas, y ha impulsado a Netflix en su batalla contra la HBO.

En el episodio de este martes, Chapman, castigada sin comer por la cocinera rusa Galina ‘Red’ Reznikov (Kate Mulgrew), buscará por todos los medios una reconciliación para llenar su estómago. Además, conoceremos la historia de ‘Red’. El ‘humor naranja’ empieza a calar también en España.