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Moby en Barcelona y Murcia

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Vuelve el calvo preferido de medio mundo, surgido de los años 90 con la electrónica en una mano y mucho gafapastismo en la otra: combinación que le encumbró y ha dejado una estela de canciones perfectamente reconocibles y que vuelven una y otra vez a los iPods y los bares. Regresa a España con dos conciertos en Barcelona y Murcia (¿?) y un discos, ‘Destroyer’, en el que vuelve a esos años 90 pero sin dejar de darse cuenta, se le agradece, que vive en 2011 y no en 1996.

www.moby.com

19.07: Barcelona. Poble Espanyol

29.07: Los Alcázares (Murcia). Playa de los Narejos (Electromar Festival)

Venta de entradas: 38 euros la anticipada en www.ticketmaster.es


Arte Santander 2011

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Una nueva edición de esta Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ni más ni menos que 20, llevan ya) aterriza en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander para dar cita a cuarenta y cinco galerías que exhibirán distintas piezas abarcando fotografía, escultura, pintura, nuevos media, instalación, dibujo, etc. Con una presencia importante de galerías polacas y belgas, por los dos programas desarrollados en años precedentes (Panorama), pero también habrá representación portuguesa, alemana, mexicana, estadounidense y colombiana. Y nombres de aúpa, como viene siendo la costumbre. Airéate, cántabro, airéate.

Foto Boletín: Julian Opie. Eric Doeringer. CTS Creativeshriftshop. Nueva York. Foto: Amapolas y celinda. Carmen Van den Eyden. Galería Espiral-Cantabria. De 17.00 a 22.00 horas los días 21 y 22 de julio. Días 23 y 24, de 12.00 a 14.30 y de 17.00 a 21.00 horas. El catálogo cuesta 10 euros. 

www.artesantander.com


Sonisphere 2011

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Un poco de heavy para romper con tanto gafapasta: en esta última década ha habido muchos intentos por hacerse con la ración heavy de nuestro país en un festival que conecte a grandes nombres. En la cuneta quedaron muchos de ellos, como el Metalway , el Electric Weekend o una de las muchas versiones del Festimad: hasta que ha llegado Sonisphere, renovado formato que ya ha sido experimentado con éxito al otro lado de los Pirineos y que repite un año más aquí en España el 15 y 16 de julio (corred que quedará sitio) en Getafe. En la nómina mastodontes como Iron Maiden, Dream Theater o Twisted Sister y a los que se unirán, ya en segundo plano, The Darkness, Mastodon (en la foto) o Slash, por su cuenta y riesgo.

es.sonispherefestivals.com


Día 15. Slash feat. Miles Kennedy, The Darkness, Arch Enemy, Sober, Valient Thorr, Gojira, Angelus Apatrida y Bullet

Día 16. Iron Maiden, Dream Theater, Twisted Sister, Uriah Heep, Mastodon, Apocalyptica, Lacuna Coil y Hammerfall

Getafe Open Air. Precios: 35 euros (día 15), 72 euros (día 16), 82 euros abono de los dos días. Venta de entradas: www.ticketmaster.es


Viaje a la Plaza Tahrir

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Ahora que vuelven los egipcios a echarse a la calle para seguir exigiendo lo que es suyo por derecho, recuperamos quizás el mejor viaje que hemos publicado, el de un testigo que estuvo en esa Plaza cuando empezó todo.

Por Alberto Sicilia

Me desperté con el canto del mue­cín. Había aterrizado en El Cairo la tarde del 17 de Febrero, seis días después de la dimi­sión de Mubarak. Después de soportar 30 años de dictadu­ra, podrían haber aguantado unos días más y esperar a que yo llegase. Por pura corte­sía. Aquella primera tarde, El Cairo se había mostrado difícil de descifrar. Al final de cada avenida, dos tanques Abrams cerraban el trafico. Pero las calles estaban llenas de jóvenes paseando, fuman­do shisa y bebiendo té en las terrazas. Los escaparates del Zara atraían más atención que la parafenalia militar.

Emociones encontra­das. Por un lado, la euforia de caminar por rincones que por unas semanas habían sido el centro de la atención mun­dial. Por el otro, la inquietud de no ser capaz de respon­derme a la única pregunta relevante: “Porqué he venido al Cairo?” Los siguientes días serian los más fascinantes de mi vida. Pero en aquel mo­mento, yo no lo sabía. Los transeúntes se detenían para abrazar a los estudiantes que limpiaban las aceras. Co­mencé a sentirme conectado al Cairo hablando con ellos. “He sido egipcio durante 24 años. Pero esta es la primera vez que me siento orgullo­so de serlo”. “Estas calles ahora nos pertenecen, y me siento responsable de ellas”. Por siglos, esta ciudad había sido propiedad de turcos, franceses, británicos, y tres dictadores militares. Cuando llegué frente al hotel, todas las luces estaban apagadas. Llamé varias veces y cuando la puerta se abrió, alguien se abalanzó en un abrazo: “Wel­come, Welcome! Sir, you are our first guest in three wee­ks!” Mohammed, el dueño del hotel, me instaló en la mejor habitación, aunque yo había reservado la más barata. “No extra charge, Sir”.

El viernes 18 había sido bautizado como el “Día de la Victoria”. La jornada para celebrar el éxito de la revolución. Las veinte mil mezquitas del Cairo habían convocado un rezo común en Tahrir Square en recuerdo de quienes murieron durante el levantamiento. Me duché y baje a la terraza del hotel. Alguien más estaba desayu­nando. Samuel había pasado la noche en un taxi, cruzando el Sinaí desde Tel Aviv. Venía a entrevistar a las familias judías que aún quedan en El Cairo. Hasta la guerra del 48, esta ciudad, como las otras metrópolis árabes, de Casa­blanca a Baghdad, había sido hogar de una vibrante comu­nidad hebrea. Hoy, apenas tres sinagogas quedan abiertas.

Hablamos de la ce­lebración en Tahrir. “Should we go together?”, me pre­guntó. La perspectiva de que me asociasen con alguien llamado Samuel Finkelstein y sus dos videocamaras no era la más atractiva. “Cabrón, solo te falta una kippa y la Torah debajo del brazo y ya tenemos el pack comple­to”. Pero yo también estaba solo. Bajamos Kasr Al Nile, la avenida que llevaba de nuestro hotel a Tahrir Squa­re. En los check points, Sam solo mostraba su pasaporte americano. Cruzamos los dos primeros sin ningun proble­ma. En el último, un soldado se puso nervioso: “America! America! Friend of Israel!” Sam, con una sonrisa cautiva­dora, respondió: “I come from California, man. Do you know California, man? In California we hate Jews, man. Khanzeer Suhyooni! (cerdos sionistas)”. Los soldados, que apenas tendrían veinte años, soltaron una carcajada y nos dejaron pasar. Supongo que cuatro mil años de persecución te dan habilidades para sortear estas situaciones. Mientras nos alejábamos, nos acorda­mos de Sacha Baron Cohen en Borat cantando “Throw the Jew down the well”. Cinco días después, volviendo a Tel Aviv, Sam no tendría tanta suerte y pasaría dos noches arrestado en una base militar egipcia.

Tahrir es una plaza de medidas descomunales, abierta sobre el Nilo por el flanco oeste, y rodeada de plomizos edifícios oficiales en las otras direcciones. Old Good Soviet Style. Pero esa mañana, era el escenario de la celebración mas multi­tudinaria en la historia de Egipto. En las miradas, la intensidad de quien sabe que son momentos que recordara para siempre. La euforia de sentirse parte de una victoria colectiva. Pocas generaciones tienen el privilegio de vivir momentos tan singulares en la memoria de una nación. Las conversaciones se repe­tían. “Mira de lo que somos capaces cuando trabajamos todos juntos”. “Si otros países se han desarrollado, porque nosotros no vamos a ser capaces de hacerlo?”. “Para mí ya es demasiado tarde, pero que los chicos tengan la oportunidad de una buena educacion”. “Esto no tiene nada que ver con Israel ni con Irán. Lo único que queremos es un Egipto donde valga la pena vivir”. Las mismas frases en la boca del campesino, del chico que había estudiado en Europa, del taxista, del profe­sor universitario. Días después, Hes­ham, uno de los organiza­dores de las protestas, me explicaría que El Cairo era un mosaico de colectivos que, en el mejor de los casos, se ignoraban. Ahora, la chica con vaqueros y el imán de la mezquita, el vecino cristiano y el musulmán, caminaban juntos en la esperanza de levantar un futuro común. Las protestas fueron un ejemplo de coraje y dignidad, pero la verdadera revolución empieza ahora. Tres semanas bastan para despachar a un dictador. Construir una nueva sociedad requiere décadas, seguramen­te generaciones.

Con veinte millones de habitantes, El Cairo es la ciudad más grande del mundo árabe, de África y de la esfera mediterránea. Los retos que quedan por delante son formidables. La corrup­ción es rampante a todos los niveles: en los hospitales, el medico decide el precio de la bolsa de sangre para una transfusión. El mercado negro representa gran parte de la economía. Sin contratos y sin impuestos, el estado se financia gracias al petróleo y las tasas del Canal de Suez. La religión ha vuelto a ocupar un papel desmedido en la vida social. Hace treinta años, casi ninguna chica en el Cairo vestía hijab. Hoy es casi im­posible ver a una sin él. “Me gustaría ponerme una falda, pero sería una deshonra para mi padre y mi hermano” me decía Alyaa, una estudiante de doctorado. El setenta por ciento de los matrimonios es negociado por las familias. Treinta mil niños viven de la mendicidad en las calles del Cairo, y varios cientos de miles empiezan a trabajar antes de completar la educa­ción primaria. Universidades que un día fueron referencia en Oriente Medio son bazares donde uno puede pagar por su diploma.

Pero nada puede cambiar sin esperanza. Y el aire del mediodía en Tahrir era puro aliento de confianza y determinación. El rezo fue un momento sobrecogedor. A mi alrededor, gente postrada en todas las direcciones, tan lejos como alcanzaba la vista: en la plaza y las avenidas, sobre el puente y las riberas del Nilo. Dos millones de per­sonas en silencio. Miré a Sam, y ví sus lágrimas. Yo tampoco había sido capaz de conte­nerlas. Una explosión festiva siguió al “Allah Akbar” final. Canciones, abrazos y llantos. Imposible moverse entre la multitud, solo podías dejarte arrastrar en la riada humana.

Volví al hotel al atar­decer. Me sentía eufórico. En la terraza, una chica pelirroja fumaba un cigarrillo. Cuando me acerqué, me di cuenta de que estaba llorando. Juci ha­bía llegado al mediodía desde Budapest. Dirige un programa de reportajes en la televisión húngara y venía a entrevistar a las familias de los chicos que murieron en las protestas. Juci también había estado esa tarde en Tahrir. Mientras filmaba, un gru­po de hombres la rodeó, le arrancaron la camiseta y empezaron a tocarla. Alguien se percató de lo que ocurría y consiguió arrancarla de la multitud. Le dije que podía ayudarla a buscar un vuelo y acompañarla al aeropuerto. Entre sollozos, me respondió que no se iba hasta que su re­portaje estuviese terminado. Estuvimos un par de horas hablando de sus viajes. En el ultimo año, había filmado en Gaza, Afghanistan y Etiopía. Había atravesado Burma sin permiso del gobierno, y entrevistado undercover a la oposición en Irán. Aprendí que el pasaporte húngaro es un gran activo en zonas con­flicto, “because nobody gives a shit about Hungary”.

Unos días antes, un amigo me había mostrado una cita de Horacio: “Mix a little foolishness with your prudence: It’s good to be silly at the right moment.” Sentí que aquel era el momento adecuado. “Juci, mira, a mí nunca me ha ocurrido que un grupo de mujeres me rodea­se y tratase de abusar de mi cuerpo. Pero, sinceramente, yo lo hubiese disfrutado”. Se echó las manos a la cara, y me miro a los ojos: “Alberto, no me puedo creer que me hayas dicho eso”. Y le salió una carcajada irrefrenable. Una de esas risas que emanan de lo más hondo, y destierran tensión y angustia. El poder de la risa y la complicidad frente al desamparo. Cuando Sam regresó, bajamos los tres juntos a fumar una shisha en la calle. Había sido nuestro primer día en El Cairo.

MacBeth en las Noches de Fonseca

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Las ‘Noches de Fonseca’ de 2011 siguen adelante después de que Jorge Pardo abriera el ciclo el pasado día 5. Ahora le toca el turno a Helena Pimenta y su versión de ‘McBeth’ el día 12 en la Hospedería Fonseca (23.00 horas, 15 euros la entrada). Tal y como habla Pimenta de la obra, es “una de las más grandes tragedias de Shakespeareque nos proponemos servir al público de hoy con imaginación, rigor y compromiso. Una nueva mirada, necesariamente profunda, a la historia de este héroe convertido en villano que es Macbeth. Su periplo de ascensión y caída, guiado por una ambición desmedida, nos concierne. Macbeth, en su alocada carrera contra la incertidumbre que supone el vivir, no sólo se destruye a sí mismo y a cuanto le rodea, sino también, la ilusión que impulsa a la humanidad a ponerse en pié cada día, negociando con dignidad con nuestra vida mortal. Elegir ser un canalla puede parecer más rentable, desde un punto de vista práctico, que elegir ser honesto. Shakespeare nos abre una ventana a través de la que contemplamos cómo operan los mecanismos del mal y espera que saquemos nuestras propias conclusiones”.

Reparto
Macbeth    JOSE TOMÉ
Lady Macbeth    PEPA PEDROCHE
Duncan / Macduff    OSCAR S. ZAFRA
Banquo / médico    JAVIER HERNÁNDEZ-SIMÓN
Ross / asesino    TITO ASOREY
Malcom    BELEN DE SANTIAGO
Lady Macduff / enfermera    ANABEL MAURÍN

Artium en verano

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Hasta el 4 de septiembre el Artium de Vitoria mantiene su programación de verano sobre las propias exposiciones, algunas de las cuales ya hemos publicado en El Corso con anterioridad. Un pequeño recordatorio para las escapadas de fin de semana a la capital del País Vasco, modelo de ciudad.

ARTIUM. Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo Vitoria-Gasteiz
+34 945 20 90 00
 www.artium.org

‘VideoStorias’

Esta exposición es una particular revisión del videoarte español de los últimos cuarenta años a través de la obra de más de setenta artistas, más del 50 por ciento mujeres, y con especial hincapié en la última década. La muestra se articula a través de cuatro posibles recorridos que atienden al interés por el individuo, por lo político, por lo tecnológico o por la conexión con otros lenguajes artísticos. Las líneas que marcan estos recorridos se entrecruzan en determinadas obras, lo que permite al visitante “transbordar” y cambiar el destino, como en una línea de metro. Comisariada por Blanca de la Torre e Imma Prieto, la exposición dispone de un catálogo de diseño especial con diversos textos y las fichas de cada una de las obras expuestas

Ángel Marcos. ‘Rabo de lagartija. Planificación y estrategia’.

La exposición es una alegoría sobre la capacidad de los sistemas de poder de imitar a la naturaleza para planificar sistemas estratégicos distracción y escape que les permiten permanecer en condiciones de incertidumbre o catástrofe. La muestra reúne fotografías, vídeos, instalaciones y esculturas del artista vallisoletano que se articulan con referencias al poder económico, al religioso y al político, junto con la naturaleza como organismo capaz de planificar y establecer estrategias. La exposición cuenta con un catálogo de próxima publicación en el que han participado Fernando Castro Flórez, Rafael Doctor y Jesús Remón.

‘Basado en hechos reales’. Colección ARTIUM

Esta décima muestra de los fondos de la colección, está integrada por alrededor de 90 obras, muchas de las cuales se exhiben por vez primera, defiende la capacidad narrativa del arte y la voluntad de muchos artistas de superar el nihilismo subyacente en la postmodernidad para recuperar estructuras y lenguajes que les permiten “contar cosas”. Desde el pequeño libro de artista de Alfredo Fermín Cemillán, Mintxo, hasta la gran pintura panorámica de Angel Mateo Charris, Basado en hechos reales pasa imperceptiblemente por diferentes ámbitos, desde la autorreferencia con obras que el público asociará sin duda con la Colección, hasta la revisión de lenguajes históricos en artistas de generaciones recientes. Esta presentación de la Colección ARTIUM está comisariada por su conservador, Enrique Martínez Goikoetxea, y está producida por ARTIUM.

Praxis. Itziar Barrio.  ‘Detrás, al final de la comparsa’

Proyecto de la artista bilbaína residente en Nueva York, Itziar Barrio, para el programa Praxis. Barrio investiga la iconografía de las fiestas populares y sus registros sociales para tratar de reconstruir los códigos del entorno próximo alrededor de la idea de la fiesta. Para ello adoptará ciertos signos asociados con el imaginario de lo festivo, que desarticulará para generar sus propias ficciones y configurar nuevas mitologías. Una tradicional txosna, pancartas, carteles y vídeos que la artista tomará de diferentes fiestas integran este espacio de encuentro entre el arte actual y la antropología. El proyecto está comisariado por Blanca de la Torre e incluye, como es habitual en Praxis, la edición de un fanzine. Praxis es un programa de ARTIUM en el que resultan especialmente sustanciales el artista, el reciclaje, lo procesual y el concepto del “hágalo usted mismo”, ya que cada proyecto se desarrolla y evoluciona a la vista del público.

Pulp Books publica ‘Fábula’ de Xavier Alcalá en castellano

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Publicada en 1980, ganadora Premio Ciudad no da Coruña en 1980 y Premio de la Crítica Española en 1981, Pulp Books ofrece la versión castellana de este long-seller de amor, odio e intriga. ‘Fábula’ enmarca la acción en la transición democrática, se adentra en la sociedad gallega para retratarla con humor y ternura. ‘Fábula’ recibió el premio Cidade da Coruña y el de la Crítica Española. De ella dijo Ángel Basanta en 1981 que era la mejor novela del momento sobre la Transición española. Desde entonces, seis ediciones se han venido sucediendo en versión gallega. Ahora se ofrece la versión castellana de este long-seller de amor, odio e intriga.

Pulp Books. 275 páginas, 19 euros. Traducción de Carmen Pereiro.

No hay nadie, de Graciela Iturbide

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La Fábrica Editorial ha creado ‘Álbum’, una nueva colección que publicará selectos trabajos de los mejores autores internacionales contemporáneos.

 ‘No hay nadie’, de la fotógrafa mexicana Graciela Iturbide, es el primer volumen de esta colección y reúne veinticinco imágenes en blanco y negro tomadas entre 1997 y 2010 durante sus distintos viajes a la India. Además, el libro incluye un texto inédito de Òscar Pujol, director del Instituto Cervantes de Nueva Delhi.

Arcade Fire en Bilbao

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La banda canadiense Arcade Fire llega a España, a Bilbao, el próximo 13 de julio, con las entradas anticipadas a 36 euros (www.ticketmaster.es), en plena explanada frente al Guggenheim. Más de 7.000 personas podrán verles antes de que viajen directos al FIB de este año, en un concierto de aforo más reducido, algo más íntimo, bajo el cielo veraniego y siguiendo la estela de grupos anglosajones que pasarán este verano por la capital vizcaína (Coldplay ya lo hizo con éxito).

www.arcadefire.com


Juan Mayorga estrena en La Cuarta Pared

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‘El chico de la última fila’ es mucho más que una canción de os años 80, que un grupo de la misma época, es la nueva obra de Juan Mayorga que ve la luz en la Sala Cuarta Pared, una historia cargada de sutilezas y mucha fuerza emocional. La dirección corre a cargo de Víctor Velasco con Samuel Viyuela, Miguel Lago Casal, Olaia Pazos, Natalia Braceli, Rodrigo Saenz de Heredia y Sergi Marzá. Arranca con Germán, un profesor que convierte los deberes para casa en una redacción sobre el fin de semana. De todos ellos se fija sobre todo en ese chico de la última fila de la clase, con el que establece una fuerte relación en la que será un maestro también en vida. Hasta el 24 de julio (de jueves a domingo a las 21.00 horas, 12 euros la entrada).

www.cuartapared.es