El director de escena madrileño Miguel Narros, uno de los grandes nombres del teatro español contemporáneo y que más había trabajado para mantenerlo, ha fallecido a los 84 años.

Nos hartamos de hacer obituarios, pero merece la pena recordar a Narros, muerto por un paro cardiaco (igual que el ya añorado James Gandolfini) después de haber asistido incluso a los ensayos de una de sus últimas obras teatrales. Nacido en Madrid el 7 de noviembre de 1928, Narros estudió en el Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, y, con 23 años, se trasladó a París, donde trabajó con el director del Teatro Nacional Popular Jean Vilar, y se relacionó con los actores Gérard Philipe, María Casares y Jeanne Moreau.

Afincado en Barcelona, trabajó como actor en el Pequeño Teatro de Barcelona, donde debutó en 1954 con ‘Réquiem por una mujer’, de William Faulkner. Como director teatral comenzó su actividad en el Teatro Español Universitario (TEU) y en 1959, con poco más de treinta años, obtuvo el Premio Nacional de Teatro por ‘Proceso a la sombra de un burro’, de Friedrich Dürrenmatt. En 1966 pasó a dirigir el Teatro Español en Madrid, al que permaneció ligado hasta 1970. Durante esos seis años dirigió numerosas obras del teatro clásico nacional. Trabajó con músicos como Carmelo Bernaola o Tomás Marco, con escenógrafos como Francisco Hernández, Francisco Nieva, Víctor María Cortezo o Fabiá Puigserver y con escritores como José Hierro, Enrique Llovet o José García Nieto.

En 1984 fue de nuevo contratado para dirigir el Teatro Español y en esta segunda etapa estuvo hasta 1988. En ese tiempo dirigió ‘Macbeth’ y ‘Rey Lear’, de Shakespeare, ‘Seis personajes en busca de autor’, de Pirandello, ‘El concierto de San Ovidio’ (1986) de Antonio Buero Vallejo, o ‘La malquerida’, de Jacinto Benavente. Destacó la puesta en escena de Medea (1984), que llevó al ballet flamenco con música de Sanlúcar e interpretación de Manuela Vargas, un papel que en la última década ha interpretado Lola Greco.

En los años 90 dirigió en el Teatro María Guerrero, sede del actual Centro Dramático Nacional (CDN) con obras como ‘El caballero de Olmedo’ y ‘La discreta enamorada’, de Lope de Vega, ‘El gran mercado del mundo’, de Calderón; ‘La gallarda’ de Alberti, La truhana o Los bellos durmientes de Antonio Gala. Además, en esos años fue profesor de Interpretación en la Real Escuela Superior de Arte Dramático.

En su amplio currículo cuenta con el Premio Nacional de Teatro en dos ocasiones (1959 y 1986), Premio del Espectador y la Crítica, Premio del Festival de Almagro, Premio de la Comunidad de Madrid (2000), Medalla de las Bellas Artes (2001), el Max de Teatro en su categoría de director (2002) y el Max de Honor en 2009 y es Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia.