La NASA lanzó hoy sobre las 13.50 horas una nueva misión hacia Marte, no tripulada, que llevará al cuarto robot de exploración Perseverance (después de Spirit, Opportunity y Curiosity) para que analice la superficie del planeta terroso y rojizo con la misión de averiguar si hubo vida en él.

Imágenes: NASA

Una de tantas, podría pensarse, pero en realidad es la apuesta más clara y firme para zanjar (más bien tratar de) la cuestión sobre algo que sólo sabemos a medias: la capacidad que tuvo Marte en el pasado para albergar mares y vida. Por los datos geológicos, químicos y los resultados de los anteriores rovers robotizados sobre la superficie, sabemos que Marte muy probablemente tuvo océanos, que fue azul, que tuvo una atmósfera parecida a la de la Tierra y que muy probablemente albergó alguna forma de vida. Pero eso fue hace miles de millones de años, al principio, cuando nuestro planeta azul aún era estéril y hostil. La misión despega poco después de que China lanzara su primera misión a Marte, triple, porque se compone de un orbitador, una sonda de aterrizaje y un rover. Aunque una cosa es lanzarla y otra que pueda completar todo el ciclo sin problemas. Marte tiene merecida fama de ser un cementerio de máquinas humanas (Europa, EEUU y Rusia pueden dar fe de ello, por desgracia para la ciencia).

Perseverance (Perseverancia) es el vehículo de exploración más completo que haya pisado Marte, con instrumental diseñado en España, el MEDA, que estudiará el polvo, el viento, la atmósfera y la radiación ultravioleta. También es de una firma española la antena de comunicaciones entre el rover y la Tierra. El núcleo porta también una IA (inteligencia artificial) que analizará el terreno previamente para decidir si sigue adelante o toma otro camino; además, esta vez activará cámaras y micrófonos para, entre otros trabajos menores pero que sin duda tendrán impacto, grabar material audiovisual que servirá para enganchar al público hacia esa obsesión rojiza humana que es el cuarto planeta del Sistema Solar. Otro de los instrumentos es un espectrómetro raman insertado dentro del Supercam, un instrumento-laboratorio que permitirá analizar la estructura química de los compuestos geológicos y determinar su posible origen biológico.

Otro de los avances de Perseverance es un pequeño helicóptero, o mejor dicho, un dron helicóptero, capaz de volar hasta 10 de metros de altura y que operará como prototipo y ensayo de las futuras misiones tripuladas, donde los astronautas sin duda llevarán drones para poder usarlos como avanzadilla de exploración. Ese dron porta sus propias cámaras y localizadores para observación, conectado con el rover. Y como añadido, un último instrumento que intentará producir oxígeno a partir de la atmósfera de dióxido de carbono que es lo que domina Marte. Más para conseguir combustible que para que los astronautas “respiren” en el planeta rojo: su misión será testar las posibilidades de que se pueda disgregar ese gas para obtener oxígeno que, en forma de gas o en estado líquido, pudiera usarse como combustible reactivo para los cohetes que mezclarían también metano.

Mientras tanto, Perseverance ya está en fase orbital para luego viajar a su destino, donde llegará el 18 de febrero de 2021, casi a la par que la misión china y el orbitador de Emiratos Árabes Unidos, el primero que no es de las agencias espaciales principales. Una vez allí explorará el cráter Jezero, formado por un impacto de meteorito hace millones de años y que acumula las rocas más antiguas de la historia geológica marciana. También es un lugar clave: en el hemisferio norte (el que se supone estuvo cubierto por mares) y cerca del ecuador marciano, donde la teoría más aceptada indica que discurrió un río que rellenó el cráter hasta convertirlo en un lago que dejó sedimentos típicos de una zona hidrográfica (meandros secos, arenas, depósitos de sedimentos…), justo cuando en la Tierra ya existía la vida microbiana. En la NASA apuntaron hacia allí porque creen que entre los restos geológicos (arcillas, sedimentos lacustres y carbonatos) podrían estar los restos orgánicos producidos por microbios, lo que confirmaría la teoría de que en Marte hubo, al menos, vida microbiana antes de que todo aquello se derrumbara para convertirse en lo que es hoy.

Imagen coloreada (por sustratos geológicos) del cráter Jezero, donde explorará Perseverance; se puede apreciar el curso de una vía seca que se cree fue de agua (NASA)

Imagen del despegue del cohete que porta a Perseverance (NASA)