Paul Rudnick escribió en 1991 una sátira de la vida del actor medio: hacer teatro de calidad o meterse en la televisión basura. Fue entonces cuando escribió ‘Odio a Hamlet’, que cierra ese enero su pase por los Teatros del Canal el 6 de enero; dense prisa.

Tal y como se sugiere en el título, en la obra escrita por Paul Rudnick en 1991 se plantea el interrogante de si ‘Hamlet’ de Shakespeare interesa al público actual. La comedia permite reflexionar sobre algo tan actual como la aceptación de programas televisivos de baja calidad que una parte de la población critica pero que, sin embargo, son asumidos como algo inevitable.

Traducida y versionada por Juan Pastor, el protagonista de esta incisiva función a mitad de camino entre la risa y el llanto es Raúl Fernández, intérprete él mismo tanto de teatro como de televisión, con trabajos a sus espaldas como ‘Tres años’, de Chéjov, por un lado, o ‘Con el culo al aire’ o ‘El internado’ del otro. Junto a él, se suben al escenario María Pastor, Ana Miranda, Álex Tormo, Ana Alonso, y José Maya, quienes dan vida respectivamente a la abnegadamente casta novia de Rally (que por esa cualidad le hace sufrir lo suyo), su representante, un productor catódico, una agente inmobiliaria y al ectoplasma de Barrymore.

Programas banales, de contenido zafio y carente de valores éticos o artísticos que admitimos sin más. Por otro lado, en ‘Odio a Hamlet’, se reflexiona sobre la actitud del artista en nuestra sociedad, una figura que, en cierto modo, adquiere un compromiso, no sólo con su arte, sino también con el entorno social que le rodea. Rudnick ha situado esta obra en un contexto  que conoce a la perfección: el de la vanagloria y la maraña de intereses que se crean alrededor de la televisión.

Sinopsis: A Andrew, famoso actor de serie televisivas, le proponen interpretar a Hamlet en un festival teatral de verano y al mismo tiempo, ser un patético héroe con superpoderes en una nueva serie de televisión que se espera sea todo un éxito de audiencia y que le consolidará definitivamente en el estrellato. ¿Qué camino elegir, la calidad artística pese a que puede acarrearle penurias económicas o el fácil enriquecimiento a costa de prestar su imagen a ridículas teleseries?

En torno al indeciso Andrew gravitan cinco peculiares personajes que espesan la intriga y la convierten en un valiosísimo fresco humano y social: su romántica novia Deidre -símbolo de la pureza física y existencial-, su representante artística, un productor televisivo, una agente inmobiliaria y el fantasma de un afamado actor teatral que encarnó a Hamlet en su día y hoy regresa de la tumba para intentar servir de guía a Andrew.