Durante toda la semana en EEUU han celebrado los 40 años de un programa único, irrepetible y que prácticamente ha fracasado en cada país donde se ha intentado imitar: Saturday Night Live, la mayor fábrica de cómicos del mundo.
En los años 70 hubo una idea: hacer una cadena de sketches en directo, con música en directo y algo de improvisación. Apenas le dieron cancha en la NBC, la cadena de TV que se ha quedado con el chollo gigantesco de un programa del que han salido la mitad de los grandes cómicos que ha dado Hollywood al público. Cuarenta años de risas, música, bromas, un formato de emisión en directo (con muchos ensayos detrás, guerras de guionistas y el “dar cera, pulir cera” para lograr el mejor sketch) y una nómina de genialidades que da miedo: Eddie Murphy, Tom Hanks, John Belushi, Chevy Chase, Dan Aykroid, Bill Murray, Jim Carrey, Billy Chrystal, Martin Short, Ben Stiller, Mike Meyers, Adam Sandler, Will Ferrell, Jimmy Fallon, Tina Fey, Kristen Wiig, Seth Meyers… Y la voz de Don Pardo, fallecido en 2013 y que se hizo eterna: presentaba a los comediantes, al anfitrión, las secciones y en las primeras temporadas también hacía comentarios sobre los actores que escuchaba el público en casa.
Es casi imposible resumir tantos años de historia del programa de televisión de entretenimiento que rompió todos los moldes en EEUU. El mismo tipo de programa desde 1975, creado por Lorne Michaels. La lista de cómicos que se forjaron en el SNL es infinita, pero todos han mantenido siempre el mismo espíritu de humor ácido, corrosivo, popular, siempre en el borde mismo de lo políticamente correcto, especialmente en el falso informativo (‘Weekend Update’) que desde hace años devoran los fans del programa, y por el que pasó la fulgurante Tina Fey, también Amy Phoeler y que con Seth Meyers alcanzó grandes cotas de hilaridad. Sin embargo el más retorcido de todos fue Norm McDonald, cuyas bromas contra O.J. Simpson (al parecer conectado con ejecutivos de la NBC) le valieron ser despedido. Por esa mesa de noticias también pasó Jimmy Fallon, un recalcitrante con late night propio actualmente (y barriendo en audiencia) que rompió un tabú: partirse de risa en directo. Lo hizo más de una vez, contagió al resto y Lorne Michaels, reverenciado y temido por ser un pequeño George R.R. Martin en potencia (guillotinaba humoristas sin pestañear del programa), tuvo que claudicar.
El reparto original, donde destacan John Belushi (tercero por la izquierda), Dan Aykroyd (quinto por la izquierda) y Bill Murray (primero por la derecha)
SNL es especialista en coger los tótem americanos y reducirlos a un montón de astillas entre carcajadas, desde la periodista Barbara Walters a todos los presidentes de EEUU; especialmente crueles fueron con George W. Bush, y frente a Obama arrancaron con corrección pero en las últimas entregas del programa las puñaladas empiezan a ser muy dolorosas con Jay Pharoah, el nuevo Eddie Murphy. Acumula 21 premios Emmy de televisión. Se ha convertido en un acompañamiento tradicional del público norteamericano, más acostumbrado que el español a consumir un producto durante más tiempo. En EEUU las series pueden durar décadas, los concursos generaciones y algunos programas, éste es uno de ellos, alcanzar el nivel de leyenda.
El formato vigente es el mismo que en 1975, y se divide en varias partes: arranca con un presentador invitado (actores, políticos, empresarios, deportistas, músicos, da igual) que da empaque a la entrega de esa semana, con un sketch inicial que siempre termina con la misma frase, a gritos, “Live from New York, it’s Saturday Night!” (“En directo desde Nueva York, es sábado noche”). A continuación el invitado da inicio al espacio, una sucesión de sketches con una actuación en directo en el ecuador del mismo, además del ‘Weekend Update’, el falso informativo que es un programa dentro del propio programa. El final es sencillo: todos se despiden en el escenario principal, que imita una vieja estación de metro de Nueva York, algo que no ha cambiado tampoco.
Lo que sí cambió, y mucho, fue la irrupción de internet en la pasada década. Eran los tiempos de Will Ferrel, que revitalizó el programa después de varios años truculentos (fallecidos por cáncer, asesinados, drogas…). Su éxito fue en paralelo con el de otros dos fenómenos. Por un lado Kristen Wiig, y por el otro los Digital Short, pequeños vídeos musicales o sketches grabados (lo único que no se hacía en directo) a cargo del grupo The Lonely Island (Andy Samberg, el más conocido y en plantilla del SNL desde principios de siglo hasta su marcha; Jorma Taccone y Akiva Schaffer). Estos sketches se liberaban en internet y lograban un éxito viral brutal, lo que abrió el programa a una nueva era. El formato ya estaba muy gastado y Lorne Michaels se resistía a permitir que ese mundo que no podía controlar, voluble y caprichoso, pudiera destrozarle una obra de décadas.
De arriba a abajo, y de izquierda a derecha: Tina Fey, Eddie Murphy, Dana Carvey, Samberg en uno de los Digital Short con Justin Timberlake, John Belushi, Norm McDonald, Will Ferrell como George Bush y Adam Sandler.
Pero internet no fue la guillotina: salvó y redimensionó a SNL. Permitió alcanzar un público al que no llegaba, reformularse para poder sobrevivir y tener una segunda edad dorada gracias a la plantilla encabezada por Wiig, Sudeikis, Bill Hader o Fred Armisen (creador de la serie de culto ‘Portlandia’). Cada pieza audiovisual es empaquetada, etiquetada y liberada por cientos en Youtube o Hulu, con auténticas bases de datos de vídeos donde puedes elegir entre actores o temporadas. Así todo el planeta puede ver el programa y disfrutar de los ocasionales virales que multiplican la atención mediática y por tanto las posibilidades de vida del programa en un negocio televisivo más propio de tiburones. El más reciente es la sátira que hizo Jim Carrey de los anuncios de Matthew McConaughey junto a un veterano del programa como Kennan Thompson, que lleva desde 2003 en plantilla.
Han pasado por esa falsa estación de metro más de diez plantillas de cómicos, algunos fugaces como Chevy Chase (un auténtico dolor de muelas), otros longevos como Seth Meyers (primero guionista, luego también cómico y presentador) o Tina Fey, que resucitó el poder de SNL al aliarse con su amiga Amy Poehler para aquel ya legendario pulso entre Sarah Palin (Fey) y Hillary Clinton (Poehler) que catapultó de nuevo al programa y, dicen, ayudó a Obama a ganar la presidencia. Fey convirtió a la ex gobernadora de Alaska en una atolondrada ridícula incapaz de contestar a preguntas sencillas. Para el recuerdo queda su versión de lo que era la política exterior para ella: “I can see Russia from my House!” (“Puedo ver Rusia desde mi casa”). De cada diez de ellos al menos uno se convierte en una gran estrella de Hollywood. El programa es una plataforma única para los que trabajan a fondo para poder sacar su talento de paseo. La última gran estrella que ha aportado el SNL a la industria del entretenimiento es Kristen Wiig. Y todas hacen lo mismo: marcharse y volver luego para esporádicas colaboraciones o como anfitriones, una tradición que se mantiene.
SNL Digital Shorts: cómo redimensionar un programa con 30 años
The Lonely Island aterrizó en 2005 y se esfumó del programa en 2013/2014. Sus vídeos son bromas muy caras para retorcer los estilos de la música industrial que se edita en el presente. En la coctelera van desde chistes a sátiras de la realidad del país y una infinita lista de bromas sexuales, especialmente en los vídeos con Justin Timberlake (¿?). El paso de gigante lo dieron cuando el productor de SNL desde hace décadas, Lorne Michaels, les contrató en 2005 después de ver parte de su trabajo en la gala de la MTV de aquel año; lo hizo como sangre nueva, principalmente a Samberg. Una vez allí, y con más fondos y recursos, produjeron ‘Lazy Sunday’, que al saltar a Youtube se convirtió en un éxito inmediato. Así fue como nacieron los SNL Digital Shorts y The Lonely Island comenzó a extender los tentáculos para pasar del teatro al negocio de la música-sátira.
De ese trabajo salieron ‘Dick in a Box’, ‘Jizz in my pants’ (94 millones de visitas en Youtube), ‘Like a boss’ o ‘I’m on a boat’, que recibió la primera nominación a un Grammy. Tan bien les fue que mediando la primera década del siglo surgió el primer disco, ‘Incredibad’, y en 2007 su primera película conjunta, ‘Hot rod’. Uno de los vídeos más legendarios es ‘I just had sex’, con Akon, Jessica Alba y Blake Lively y que tuvo 50 millones de visitas en Youtube en menos de dos meses. Este mismo año aparecieron dos digital shorts más relacionados con su nuevo álbum, ‘Turtleneck and Chains’ (mayo), como ‘The Creep’ (en la que aparece también Nicki Minaj) y otro mano a mano de Samberg con Timberlake, ‘3-Way The Golden Rule’, con Lady Gaga cerrando el trío. Poco a poco siguen adelante con su trabajo, siempre desde la red y en parte en televisión. En España sólo son conocidos por los que merodean alrededor de las grabaciones de SNL que aparecen en la red, o están acostumbrados a bucear en Youtube. Merece la pena, sobre todo, prestar atención a las letras, porque frente al humor grueso y a veces vergonzante que impera en España se agradece otro igual de grueso pero con inteligencia.
Los caídos del SNL: el lado oscuro del éxito
Cuatro décadas dan para mucho, especialmente cuando se trabaja con histriones acomplejados o que son un manojo de trastornos psicológicos. En el lado oscuro de SNL hay dos nombres propios: John Belushi, muerto con 33 de una sobredosis, un auténtico Diablo de Tasmania humano capaz de martirizar a sus compañeros de trabajo y a los invitados con tal de destacar sobre el resto. Un ser excesivo que dejó un puñado de personajes únicos (junto a Dan Aykroyd formó los Blue Brothers) y un peligroso precedente. Chris Farley, diez años más tarde, le imitaría en casi todo: obeso, vulnerable, excesivo, inseguro y adicto. Murió con una edad parecida a la de Belushi. Por el camino se hicieron legendarias las grandes fumadas de marihuana de los años 80 y 90, que Lorne Michaels toleraba porque nadie entiende mejor a los cómicos que él. Sabía que había que tenerles relajados para sacar lo mejor de ellos.
Con lo que no contaba era con dos enemigos: el cáncer y la locura. El iconoclasta e irreverente Andy Kaufman (retratado en la película ‘The Man on the Moon’ por Jim Carrey) murió de cáncer siendo todavía joven, lo mismo que le ocurrió a la pionera Gilda Radner. Y en 1998 perdieron al humorista que más hizo por SNL dentro y fuera de los escenarios: Phil Hartman (voz americana de Troy McClure, para los amantes de los detalles), que ejercía de árbitro y conexión entre egos, mano derecha de Michaels, era asesinado en 1998 por su esposa. Le pegó un tiro mientras dormía. Un final rápido que abrió un agujero de dimensiones colosales en el programa. Después de él el programa ya no fue el mismo. Se cerró una etapa y se abrió otra con Will Ferrell.
Varios de los sketch inolvidables de SNL, desde las “Bolas sudadas” de Alec Baldwin a la imitación de James Brown en la bañera de Eddie Murphy