Eterno retorno: todo vuelve, desde la familia a los problemas, incluyendo una versión en 3D de ‘Jurassic Park’.

Hollywood nunca deja puntada sin hilo, ni aniversario con reestreno, edición o exhibición de algo que haga mover las manos en los bolsillos. En este caso se cumplen las dos décadas (sí, ya hace 20 años…) de ‘Jurassic Park’, aquella película que en 1993 consagró a Spielberg ante la industria (sería su cuarto pelotazo en forma de franquicia, desde Tiburón a los extraterrestres, Indiana Jones o su colaboración en Star Wars) y que revolucionó los efectos especiales. Ya no había animación stop-motion, ahora todo lo hacían unos ordenadores que allanarían el camino al género fantástico en los años siguientes.

El próximo 23 de agosto se estrena en todo el mundo esta nueva versión adaptada al 3D al estilo de la que se hiciera para los cines Imax. Hace tiempo, Spielberg ya había dejado clara su intención de llevar sus dinosaurios al cine en 3 dimensiones. Universal Pictures esperó al aniversario para lanzarse a este mercado que cada vez está más usado desde que James Cameron lo relanzara con ‘Avatar’.

La vuelta de ‘Jurassic Park’ a la gran pantalla hace posible que una nueva generación de espectadores descubra esta cinta ganadora de tres Oscar, y además, permite a los fieles seguidores de la saga disfrutar de una nueva experiencia. El resultado es doble: hacer caja y servir de cebo para todos esos niños que la habían visto en TV (donde, al menos en EEUU, se censuraron algunas escenas, como las de los dos niños en la cocina con los velocirraptor) o en DVD y para los que hay que hacer algo más.

El filme original fue uno de los primeros que rondó la astronómica cifra de los 100 millones de dólares, pero a cambio recaudó 914,7 millones entre taquilla mundial y distribución, convirtiéndose en una de las películas más taquilleras de la historia. Todavía hoy está en la lista de los grandes “pelotazos” de Hollywood, y ayudó a cimentar todavía más la situación de poder de Spielberg. Posteriormente llegarían otras dos películas (en 1997 y 2001), hasta que se cerró la franquicia ante el desgaste de la idea argumental. No obstante, se especula continuamente con la opción de una cuarta. Quizás si este reborn en 3D tiene éxito pueda ser el aliciente para atreverse.

La película que desató la dinomanía en todo el mundo sigue la estela de otras como ‘Titanic’, la saga de ‘La guerra de las galaxias’, y los clásicos de Disney como ‘El rey león’ o ‘La Cenicienta’ a la hora de subirse al carro del 3D, una técnica que por abuso ha dejado ya de tener tanto impacto como al principio. Aparte de ese detalle la historia no ha cambiado, es la misma, con apenas añadidos y sí mucho trabajo de depuración visual para aclarar y mejorar la dinamización de los movimientos en una escenas que, ya de por sí muy modernas para su época, pueden parecer a veces muy preparadas.

Detrás el mismo argumento: basada en la novela homónima de Michael Crichton, en la que el multimillonario John Hammond (Richard Attenborough) descubre como recrear a los dinosaurios mediante su ADN. Decide entonces crear un parque temático en una isla, pero antes de abrirlo al público invita al paleontólogo Alan Grant (Sam Neill) a la filobotánica Ellie (Laura Dern) y al matemático Malcom (Jeff Goldblum), para que certifiquen el proyecto. A partir de ahí, se suceden los contratiempos que desarrolla el argumento de la película.