Apple presentó el pasado septiembre el nuevo buque insignia de la marca, por partida doble: el iPhone 5 y el IOS 6, teléfono y sistema operativo para volver a barrer el mercado.

FOTOS:  Apple

En apenas unos días las peticiones y encargos del nuevo iPhone 5 superaron los 20 millones. Es una simple referencia de qué es ya el iPhone en la cultura de masas, mucho más que un teléfono o un ordenador con forma de teléfono. Un icono en el que sólo cabe añadir funciones, respetar la forma que ya todo el mundo reconoce y si acaso alargarlo un poco más. Y eso es el iPhone 5: más grande, más largo, más fino, más sofisticado (unas 200 funciones más). Y no hace falta añadirle nada más porque ya es difícil sorprender a la gente, y más a los especialistas, que se han quejado de cierta “sosería”.

Porque hay una cosa clara: el iPhone funciona y bate récords tal y como está. Cambiarlo todo sólo por creer que así se tendrá más atención mediática sería un grave error. Y la marca de fábrica de Apple es la funcionalidad y el gusto estético. Es un poco pretencioso mantener el nivel de tensión cuando llevas ya cuatro modelos y un impacto económico y tecnológico fuera de toda duda, sostenido sobre todo en aquellas presentaciones calculadas para la sorpresa que hacía Steve Jobs. Tim Cook, el nuevo jefe de Apple, no es Steve, ni tiene por qué serlo. Con el iPhone 5 la compañía de la manzana mordida entra en una nueva fase de normalidad tras el genio volcánico y sus extravagancias.

Algunas características del iPhone 5 sí son nuevas: una pantalla retina de cuatro pulgadas que ha obligado a alargar el teléfono lo justo y adelgazarlo otro poco más (7,6 mm);  conexión a internet de alta velocidad LTE y una rebaja de peso de un 20% (sólo 112 gramos).  Ahora incorpora un nuevo chip, el A6, que le permite responder más rápido y doblar su rendimiento gráfico. Según Apple, la duración de la batería también se ha incrementado, una de las asignaturas pendientes de estos aparatos, capaces de durar apenas 23 horas si se le pone a toda máquina.

Una de las grandes novedades del iPhone 5 es la tecnología de conexión a altas velocidades LTE -hasta 100 megas por segundo-, una mejora que no podrán disfrutar todos los usuarios del teléfono, ya que estas redes están implantadas en muy pocos territorios. En España no, así que… El otro cambio tiene que ver con la conexión física: ha cambiado el conector. El nuevo, el Lightning (80% más pequeño y fino), es más funcional y rápido. Habrá que comprarse adaptadores para poder conectarse con otros aparatos Apple, porque el iPhone 5 vuelve a servir de campo de pruebas para los grandes cambios de hardware de la marca.

 

Colas en la sede californiana de Apple para comprar los primeros iPhone 5 

Pero el gran cambio no se ve: es el iOS 6, nuevo sistema operativo que es la baza del iPhone 5 para volver a colocarse en lo alto de la pirámide: aumenta el número de funciones del teléfono, pero no con el mismo éxito. El sistema de mapas y navegación, una de las grandes bazas de la empresa para el modelo, ha resultado tener más fallos de lo normal y los usuarios y la competencia no han dejado escapar la posibilidad de criticar con dureza. Operativamente es muy similar a Google: mapas, fotos y la opción de visión tridimensional. Eso sí, capaz de poner una catedral en una playa, como ha pasado ya en algunos aspectos. Entre las nuevas funcionalidades destaca Passbook, una aplicación para organizar billetes y cupones, Photo Stream, una mini red social de fotografías para compartir y comentar, y la integración con la red social Facebook (ahora usando el Siri podrá dictar textos). Y por fin: el Siri en español.

Apple también ha desarrollado nuevos modelos de sus reproductores musicales iPod Touch, iPod nano y Ipod Shuffle que se desvelarán lentamente y que obliga a los usuarios habituales de Apple a reformar su mundo y prepararse para la siguiente generación a todos los niveles, incluyendo el rediseño de iTunes, el gran negocio de Apple para descargar música, vídeo y juegos. De esta forma Apple da el primer gran salto hacia delante en la nueva era post Jobs, sin su carisma ni su mando de mariscal cabreado que ejercía muchas veces. Siguiendo la máxima de que nadie es insustituible (pero a algunos se les echa mucho de menos) la compañía ha decidido seguir con las máximas de Jobs pero con otro tipo de camino, mucho más relajado y menos efectista. Puede que funcione o puede que no, pero lo cierto es que ya está batiendo récords. Porque la reputación precede. Ahora sólo hay que esperar a que arrase de nuevo.

 

Cambios en la forma

El iPhone 5 aumenta pantalla, pulgadas y por tanto el espacio de recorrido en su funcionalidad: el pulgar es el que manda en el teléfono, así que no podían alterar mucho la distribución del escritorio del teléfono. Obligar al usuario a cambiar la posición de la mano sería un error. Por eso es más largo, pero la anchura se mantiene: las dimensiones de la pantalla retina son 1.136 por 640 píxeles y su saturación del color se ha incrementado en un 44 %. Con la nueva medida el iPhone 5 tendrá 5 filas de aplicaciones, en lugar de cuatro. No obstante, tamaño y formas se mantienen: no habrá que cambiar las aplicaciones ya descargadas. El usuario por delante de todo. Este nuevo tamaño permite incorporar una cámara mucho mejor: como siempre, más pequeña pero más potente, con un disparo más rápido y una nueva lente para mejorar la imagen y la seguridad. Respecto a los precios de acuerdo con las teleoperadoras, por lo menos en EEUU siguen en el mismo arco: 199 dólares para el modelo de 16 gigas, de 299 dólares para el de 32 gigas y de 399 para el de 64 gigas. En España, sin contrato, el móvil podría llegar a los 800 €.