En marzo pasado se publicaba ‘People. Hell & Angels’, disco póstumo de Jimi Hendrix con doce canciones nuevas que fueron grabadas entre 1968 y 1969 en las larguísimas sesiones de estudio del guitarrista.

18 de septiembre de 1970. James Marshall Hendrix, también conocido como Jimi Hendrix, yace en una camilla camino del hospital. Intenta vomitar pero no puede. No se sabe si porque el camillero le puso la cabeza recta en lugar de ponerla de lado o porque ya no había remedio. Tampoco se sabe si, como dicen algunos, fue asesinado por su representante para quedarse con su dinero. La cuestión es que murió ahogado en su propio vómito después de una sobredosis de alcohol y somníferos. Terminaba así la brevísima carrera de un genio y quizás de uno de los mejores guitarristas de la historia. Si no el mejor.

Año 2013. La música es un negocio: sólo así se entiende la labor de rapiña que se hace con las viejas grabaciones de los monstruos de este arte en el siglo XX, desde Jimi Hendrix a algunos que todavía están vivos, como Bob Dylan. Hay que explotar a los vivos, pero también a los muertos. Vivimos la época de los “inéditos”, material musical empaquetado para su consumo a mayor gloria de los cadáveres exquisitos y de las arcas de las discográficas. Sólo así se entiende el expolio del material que dejaron atrás Elvis, Michael Jackson o los miembros del Club de los 27: los fallecidos a esa edad y en el que está incluido Hendrix, que dejó horas y horas de grabación en estudio armado con su guitarra, marihuana y muchas ideas y venidas de una cabeza prodigiosa.

 

El álbum póstumo se titula ‘People, Hell & Angels’ (sería el duodécimo), con doce canciones inéditas y fue publicado el 5 de marzo; todas son viejas grabaciones convenientemente limpiadas de las legendarias sesiones de estudio que hizo a finales de los años 60. Había tanto material que se quedó sin ver la luz que les han permitido poder conformar un nuevo disco con muchos de los descartes y trabajos paralelos de Hendrix en aquellos años prolíficos. Aquellas sesiones fueron aleatorias con diferentes músicos, desde Billy Cox (bajista) hasta Buddy Miles (batería), pasando con viejos conocidos de Jimi de sus años en la Jimi Hendrix Experience como el caso de Mith Mitchell (también batería), o Larry Lee (guitarrista secundario para dos canciones del disco) y Stephen Stills, músicos de gran calidad que colaboraron con Hendrix. También figuran en la grabación otros músicos como Juma Sultan (congas), Jerry Velez (congas), Lonnie Youngblood (saxofón), Rocky Isaac (tambores) y Al Marks (percusión).

El resultado son doce canciones que refuerzan el estilo de Hendrix, la particular forma de tocar el instrumento que le dio la fama, con aquel rock abigarrado y caótico de finales de los 60 y que anunciaba ya las formas setenteras: 
’Earth Blues’
, ‘Somewhere’ (que servirá de ariete en la promoción del disco, la primera en conocerse), 
’Hear My Train A Comin”, 
’Bleeding Heart’
, ‘Let Me Move You’, 
’Izabella’, 
’Easy Blues’, 
’Crash Landing’
, ‘Inside Out’, 
’Hey Gypsy Boy’
, ‘Mojo Man’, 
’Villanova Junction Blues’. Para los fans de Hendrix es el disco del año, sin añadidos, nada de versiones, es él en estado puro cuando era el mejor guitarrista del mundo y tenía a su disposición un estudio en Record Plant (Nueva York), y que eran material paralelo a otros álbumes del músico. Sus sesiones, largas, eternas, se hicieron famosas, horas en las que Hendrix tocaba y tocaba sin parar la guitarra totalmente ido. Supuestamente estas grabaciones estaban pensadas para continuar uno de sus álbumes míticos, ‘Electric Ladyland’. Pero se dejaron aparte para futuras publicaciones que él no vería.

 

Jimi con The Jimi Hendrix Experience y en Woodstock 

La muerte se llevó por delante a un genio que experimentaba con la música como lo haría un niño con el mundo: no había formación académica detrás, él tocaba por instinto, por experiencia e intuición, lo que le convertía en un músico marginal y cenral al mismo tiempo. Simplemente diferente. Le tocó vivir el auge de la guitarra eléctrica como pieza fundamental de la música, antes de que durante los años 70 sus compañeros contemporáneos (Keith Richards, Eric Clapton, Jimi Page) elevaran este instrumento a la categoría de rey indiscutible en el rock. Hacía riffs que rompían esquemas en el espectador y en el auditorio, hipnotizado por aquel afroamericano de cabellera imposible. Su sonido también era único: arrancaba una sonoridad natural llena de matices, convertía el instrumento en una parte más de su cuerpo. Es la clave para los que le siguen y le consideran una de las etapas fundamentales de la música del siglo XX. El nuevo disco permite convencer a los que ya eran fans, y descubrir a las nuevas generaciones un músico excepcional con un sonido que para ellos será antiguo pero, desde luego, mucho más auténtico y visceral que la música industrial y empaquetada de hoy.

 

La corta vida de un guitarrista

James Marshall “Jimi” Hendrix (1942-1970), músico, guitarrista, cantautor (en su definición original, no la actual), fue un revolucionario de la música rock y del blues electrificado, uno de los más importantes del siglo XX y con mayor influencia posterior. Su etapa más prolífica fue entre 1967 y 1970, entre el Festival de Monterey y su muerte, con una gran cumbre en el Festival de Woodstock de 1969. Era hijo de padre afroamericano y de una madre india americana, muy humildes y que al divorciarse llevaron al niño hasta la casa de la abuela paterna. Desde los cuatro tiernos años tocaba la armónica, luego un ukelele y finalmente, con apenas 14 años, la guitarra eléctrica, que aprendió a tocar mirando cómo lo hacían otros y practicando noche y día sin parar. Abandonó la escuela antes de graduarse (suspendió música, por cierto) y se lanzó a ser músico, bebiendo del blues americano y del rock & roll. Se alistó en el Ejército para evitar la cárcel y acabó en la mítica 101 División Aerotransportada, de la que salió por lesiones y por una simulada homosexualidad ante los psicólogos con la intención de que le echaran. No soportaba la rigidez militar. A partir de ahí se introdujo en los circuitos musicales de Nashville, donde completaría su formación autodidacta que le convertiría en un maestro; más tarde abandona el sur para irse a Nueva York, donde empezaría una larga carrera como músico de banda, colaborando con todo tipo de músicos y que le darían un bagaje inmenso antes de que en 1966 conociera a Keith Richards, a su novia y al manager de los Rolling Stones. A punto estuvo de entrar en la banda, pero finalmente fue Chas Chandler, miembro de The Animals, el que le abriría la puerta al éxito con una versión de ‘Hey Joe’. Nacía así The Jimi Hendrix Experience. Era 1967 y el éxito llamaría a su puerta durante tres años legendarios cortados de raíz por una noche fatídica. Todo lo demás es leyenda.

 

 

Discografía (aproximada) de Hendrix

La discografía de Jimi Hendrix es complicada: fue músico de otras bandas durante bastante tiempo, por lo que su obra personal se funde con la de otros. Además, hay multitud de material guardado, por lo que su discografía incluiría otros dos discos póstumos más e infinidad de sencillos (Cara A y Cara B) que se editaban en paralelo a los álbumes oficiales, que realmente fueron cuatro entre 1967 y 1970.

Con The Jimi Hendrix Experience

‘Are you experienced?’ (1967)

‘Axis: Bold as Love’ (1967)

‘Electric Ladyland’ (1968)

‘Band of Gypsys’ (1970 – en vivo y en solitario)

Póstumos

‘Blues’ (1994)

‘First rays of the New Rising Sun’ (1997)

‘Live at Woodstock’ (1999 – en vivo con su participación en el festival)

‘The Jimi Hendrix Experience. MCA Box’ (2000 – con canciones recuperadas)

‘Blue wild angel: Live at the Isle of Wight’ (2002 – en vivo, Festival de Wight en 1970)

‘Valleys of Neptune’ (2010 – canciones póstumas)

‘People. Hell & Angels’ (2013 – canciones póstumas)