Con el título ‘Una modernidad singular. “Arte nuevo” alrededor de San Sebastián 1925-1936’, el Museo San Telmo inauguró el pasado 4 de noviembre una exposición que se centra en el movimiento cultural que se produjo en Donostia a partir de la irrupción de un grupo concreto de artistas.

Hubo un momento de ruptura con la aparición, coincidente en el tiempo, de los arquitectos José Manuel Aizpurua, Joaquín Labayen, Eduardo Lagarde, los artistas Nicolás de Lekuona, Jesús Olasagasti, Carlos Ribera, Juan Cabanas Erauskin, Jorge Oteiza, Gabriel Celaya, entre otros. Las constelaciones creadas por esta trama de artistas y animadores de la vida cultural donostiarra han sido en otras ocasiones objeto de investigación por historiadores del arte y la arquitectura.

En esta exposición el hilo conductor es menos la cronología de unos acontecimientos y la biografía de unos artistas que el rastreo periodizador de la estética, las ideas y el espíritu que permitió la emergencia de lo nuevo (el shock de modernidad) para sorpresa, provocación y también regocijo de un público principalmente burgués. Se podrá visitar en el Museo San Telmo hasta el 5 de febrero de 2017. Fue éste un tiempo de confluencias para el arte y la cultura, clave en el devenir posterior del arte vasco, lo que lleva al Museo San Telmo a proyectar una nueva mirada sobre ese periodo, una relectura del mismo, en definitiva, una revisión de los distintos relatos, encargando dicho cometido al crítico de arte y comisario independiente Peio Aguirre.

La tarea del comisario ha consistido en encajar el llamado “arte nuevo” en la vanguardia local, nacional e internacional, esto es, en el centro mismo de la modernidad en las artes. Bajo estas premisas, Aguirre construye una narración que incluye diferentes manifestaciones culturales en los ámbitos del arte, la arquitectura, la publicidad y la esfera pública, así como medios de expresión diversos: pintura, collage y fotomontaje, escultura, fotografía, arquitectura, caricatura, diseño y cartel.