No solemos prestar atención al cine de terror, entre otras razones porque está tan masificado, se repite y plagia tanto a sí mismo y sus temas (porque funcionan, hay que reconocerlo), que agota. La tendencia a tener una idea útil y extenderla en sucesivas secuelas es tan descarada que le quita gracia al, por otra parte, complicadísimo arte de asustar a la gente en los cines. Pero en ocasiones sí se puede.

En un mundo tan saturado de problemas, donde parece que el crimen lo ocupa todo y el dolor y el temor se expande sin cesar, es muy difícil meterle el miedo a alguien. Es lo que se llama “sobredimensión del miedo social”, por el cual probablemente sólo haya un suceso truculento por día en algún lugar pero su repetición y regodeo en los medios y en la opinión pública hace que parezca que haya el triple. Pero en realidad siempre hay algo que se puede hacer. Por ejemplo, usar el silencio. ‘Un lugar tranquilo’ tiene una premisa muy sencilla: si haces ruido, el mal te atrapará. Así que el silencio se convierte en un modo de vida, de supervivencia. Si emites ruidos te localizarán, y te matarán. Pero lo que para un adulto consciente puede ser estresante pero soportable, para unos niños resulta imposible.

Esa base es la que se usa en la película, la complicadísima huida con dos enanos con edad para contar con una mano y que no pueden sobrellevar su propia condición. Vivir en el bosque sin emitir ruidos puede resultar agobiante, y la película juega con esa premisa continuamente. Así que sí, de vez en cuando el género de terror encuentra otra habitación sin explorar en el cine. Y cuando lo hace es todo un éxito de crítica y público, con el propio Stephen King jaleando desde internet el filme de Krasinski y Blunt junto con sus colaboradores.

Evelyn (Emily Blunt) y Lee (John Krasinski) Abbott son una pareja con tres hijos que vive una granja aislada de toda civilización al norte de Nueva York. Esta familia ha sobrevivido durante meses en un mundo invadido y amenazado por mortales criaturas extraterrestres que se guían por el sonido para cazar. En este contexto en el que una palabra puede significar la muerte, la familia Abbott vive silenciosamente, andan descalzos y se comunican por medio del lenguaje de señas. El también actor John Krasinski dirige y protagoniza este filme de terror y ciencia ficción basado en un guión escrito por él mismo junto a Scott Beck y Bryan Woods, y para el que ha reclutado a su pareja, Emiliy Blunt. Una curiosidad: el guión original sólo tenía una línea de diálogo.

Krasinski no quería sólo una película aparente. Por eso en el casting tuvo el acierto de contratar a Millicent Simmonds, que interpreta a Regan, la hija mayor de los Abbott, quien es sordomuda también en la vida real. Nada de fingir, mejor tener en el reparto alguien que realmente viviera inmersa en ese mundo y que ayudara a todos los demás a entender el personaje y la situación que viven los demás. Y como suele ser habitual en los últimos años, cuanto más sugieres a la imaginación del espectador y menos enseñas, mejor. Esa oscuridad que los acecha apenas asoma la nariz, es como la sombra del estigma del tiburón de Spielberg, que en su momento lo hizo así porque el robot se le estropeó, y luego se ha convertido en un paradigma del terror: no enseñes el monstruo, mejor que la alocada imaginación ajena le dé forma.

Ficha de ‘Un lugar tranquilo’:

Título original: A Quiet Place. Año: 2018. Duración: 95 min. País: EEUU. Género: terror, thriller psicológico. Dirección: John Krasinski. Guión: Scott Beck, Bryan Woods, John Krasinski (Historia: Bryan Woods, Scott Beck). Música: Marco Beltrami. Fotografía: Charlotte Bruus Christensen. Reparto: Emily Blunt, John Krasinski, Millicent Simmonds, Noah Jupe, Cade Woodward, Leon Russom, Doris McCarthy. Producción: Platinum Dunes / Sunday Night. Distribuida por Paramount Pictures.