Letras archivos - Página 58 de 63 - El Corso | Revista Cultural Online

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Arturo y Alatriste vuelven

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El próximo 27 de octubre regresa Arturo Pérez-Reverte y su hijo predilecto, el capitán Alatriste, en ‘El Puente de los Asesinos’. Faltan ya sólo dos libros más para terminar la saga que más beneficios, lectores y trascendencia le han dado a su autor, que es una rara avis “dumasiana” en medio de tanto escritor tan profundo como prescindible.

Vuelve cinco años después, y unos quince desde que Pérez-Reverte y su hija adolescente (como cómplice) atacaran de lleno la historia de este compendio del Siglo de Oro español en forma de guerrero de capa y espada. En esta ocasión el escenario es la Venecia del siglo XVII, pero siempre con esa virulencia imperial de una España grandiosa en lo cultural y miserable en todo lo demás.

Las anteriores novelas de ‘Las aventuras del capitán Alatriste’ son: El capitán Alatriste (1996), Limpieza de sangre (1997), El sol de Breda (1998), El oro del rey (2000), El caballero del jubón amarillo (2003) y Corsarios de Levante (2006). 
La editorial Alfaguara ofrece desde el pasado viernes varios contenidos previos al lanzamiento de ‘El puente de los Asesinos’. De momento, aquí va un párrafo de aperitivo:

«Diego Alatriste bajó del carruaje y miró en torno, descon­fiado. Tenía por sana costumbre, antes de entrar en un sitio incierto, establecer por dónde iba a irse, o intentarlo, si las cosas terminaban complicándose. El billete que le ordenaba acompañar al hombre de negro estaba firmado por el sargento mayor del tercio de Nápoles, y no admitía discusión alguna; pero nada más se aclaraba en él.»


Reportaje – Estupidez y miedo en la URSS

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Hay algo in­trínsecamen­te extraño y fascinante en la literatura rusa. Y da igual la época. Es el fatalismo, el sentimentalismo y un ex­traño y latente humor negro producto de la furia tiránica de un país que no sabe si vive en Occidente o en Orien­te, si es europeo o asiático. Un dilema del que ya habló Tolstoi y que se reproduce cí­clicamente desde los tiempos de Pedro el Grande. Las tres características son propias de un pueblo y un país que a pesar de su tamaño e impor­tancia actual, siempre fue un ente marginal y aplastado por los vicios humanos del feuda­lismo y el abuso de poder.

Por Luis Cadenas Borges

El miedo es un acicate como pocos. Todos los que han conocido de cerca la literatura rusa ha­blan de esa trinidad típicamente nacio­nal: miedo, vodka y té. Y despotismo. El terror a un estado que históricamente es antiliberal y des­confía del pueblo. El propio Voinóvich lo dijo: “El sistema ruso llegó a su fin, pero los rusos permanecie­ron”. Puro pesimis­mo, quizás el cuarto pilar del rusian way of life. El mismo pá­nico irracional que todavía hoy dejan a Grossman (futuro ob­jeto de otro reportaje) fuera del panteón na­cional y que aplastó a cualquier otro que no fueran los sagrados Tolstoi, Dostoievski y Chéjov. La sátira inven­tada por griegos y ro­manos es un arma de doble filo: bajo el hu­mor se cuela la más devastadora crítica contra el sistema. Por eso es tan eficaz, y por eso Voinóvich es tan importante. Siglos y siglos de vasallaje y servidumbre, de oligarquía, de monopolio del poder sin fisuras, de esa “vena asiática” que siempre han achacado a Rusia, convirtieron a los escritores rusos (y da igual la época) en navajas afiladas que diseccionan su mundo con esa dosis de tres elemen­tos. Y mucha reflexión, y mu­cha humanidad surgida del dolor de la historia rusa.

Así es como surgen libros como ‘Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin’, de Vladimir Voinóvich, publi­cado en formato barato por De Bolsillo con traducción de Antonio Samons García. Es una sátira demoledora del sistema estalinista en los albores de la invasión nazi de Rusia. Novela antibelicista, es además la mejor novela satírica rusa del siglo XX. Fue publicada en París en 1974 y durante años estu­vo prohibida en la Unión Soviética, aunque circuló clandestinamente. Elementos que le valieron, ya en 2002, recibir el Premio Sajarov creado para los paladines de la libertad en Rusia. La obra más importante de Vladí­mir Voinóvich (Tayikistán, 1932) compone un preciso retrato de la sociedad a la que ridiculiza, al tiempo que pone en evidencia el absurdo y criminal funcionamiento de la burocracia y de las insti­tuciones bajo el gobierno de Stalin.

Todo gira alrededor del atolondrado y desmañado campesino y soldado Chon­kin, enviado a un pueblo perdido para custodiar una avioneta que había aterrizado allí. Olvidado rápidamente por sus superiores, Chonkin se integra en la peculiar vida del pueblo, donde protago­niza un sinfín de escenas hilarantes en compañía de sus estrafalarios vecinos. Pero ante la psicosis provocada por la invasión alemana, la policía política se entera de su existencia y envía un destacamento para arrestarlo por deserción. Y eso sólo es el principio.

Vida turbulenta

Vladimir Nikoláyevich Voinóvich nació en la actual Tayikistán cuando sólo era una parte más de la Unión Soviética, en 1932. No le pilló la Segunda Guerra Mundial para la edad militar de milagro, pero ingresó como soldado del Ejérci­to Rojo en los años 50. Trabajó en Radio Moscú, donde se dio a conocer escribien­do la letra del himno oficial de los astro­nautas soviéticos. Siempre fue crítico con el gobierno, especialmente con la novela ‘Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin’, que es el eje mismo de este reportaje. Esto le valió la retirada de la ciudadanía soviética. Se vio obligado a exiliarse a Munich, hasta que pudo regre­sar a su país tras la restitución de la nacio­nalidad en 1990 por Gorbachov, donde ha sido varias veces premiado y reconocido tras la caída de la URSS.


Javier Moro, Premio Planeta

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El hispano-francés de cuna madrileña, Javier Moro (1955), habitual de los best-seller, se ha convertido en el nuevo ganador del Premio Planeta con el libro ‘El imperio eres tú’, donde narra la vida del extraño Pedro I, que pasó de heredero del trono portugués a emperador del Brasil durante el siglo XIX. Javier Moro, consagrado con las ventas de ‘Pasión india’, se suma así a la lista.

Moro viajó ya desde muy joven merced a la profesión de su padre, ejecutivo de una compañía aérea, al que acompañó por África, América y Asia, que dejaron una huella que apareció más tarde en sus libros. Moro era además sobrino de Dominique Lapierre, al que ayudó a escribir varias novelas y con el que ha colaborado estrechamente. En 2005, publicó ‘Pasión India’, gran éxito de crítica y de ventas en España (más de un millón de lectores), Francia, Alemania e India, que narra la vida de la bailarina española que se casó con el Marajá de Kapurthala.

‘El imperio eres tú’ es una crónica sobre ese emperador Pedro,  que se unió independentista de Brasil tras ser nombrando regente de Portugual en el exilio mientras el país luchaba contra Napoleón. Fue primero Defensor Perpetuo de Brasil, y luego, emperador. Tuvo una vida muy agitada y un reinado que duró nueve años.

Getafe Negro 2011

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Aunque en Gijón andan temerosos por el futuro de la Semana Negra, es decir, que podría mudarse a Avilés o fuera de Asturias (no pasa nada, es un éxito y viajará donde deba, Bilbao, por ejemplo), en el centro de la piel de toro hay otra ciudad oscura: hoy arrancó por fin la nueva y cuarta edición de Getafe Negro. John Banville, Gianrico Carofiglio, Maurizio de Giovanni, Marco Vichi, Andrea Fazioli y Francesco Forgione, son algunos de los cerca de 90 autores que participarán, con el maestro del género Lorenzo Silva como comisario. Tendrán tiempo hasta el 23 de octubre.

El Festival tendrá como ejes literarios la violencia de género; jóvenes, delincuencia y educación; y guerra, red, revoluciones: hacia un cambio sociopolítico global. Y prestará una especial atención a la versión italiana del género, el “giallo”, con la presencia de los escritores itálicos mencionados. El escritor irlandés John Banville participará en un encuentro con los lectores en el que desvelará su exitosa iniciación a la novela negra.

Por su parte, Gonzalo Suárez, Belén Gopegui, José Ovejero y Gauke Andriesse presentarán sus nuevos libros a los lectores. Además, los escritores Patrick Hennessey, Franck Thilliez, Eric Frattini, Ángela Vallvey, Carme Riera y Carmen Posadas, periodistas como Arcadi Espada, activistas culturales como Simona Levi, críticos literarios, blogueros y especialistas en crimen, corrupción y servicios secretos, formarán mesas redondas.

En el marco de Getafe Negro, el 16 de octubre se entregará el II Premio José Luis Sampedro, que se otorga anualmente a una figura destacada por su labor humanística dentro de la literatura. En este caso a Francisco González Ledesma.

www.getafenegro.com

Laura Gallego y la “medievalitis”

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Una chica que más parece una colegiala inocente, con cierto aire a Norah Jones. Pero en su haber cuenta con un récord de ventas que ninguna de las vacas sagradas de las letras nacionales alcanzaría ni rezándole a la virgen. La literatura juvenil se disfraza de épica fantástica con Edad Media de fondo en la nueva novela de Laura Gallego, ‘Donde los árboles cantan’.

La novela surge alrededor de Viana, en el reino imaginado de Nortia que se parece mucho al ya escenario clásico de la Inglaterra medieval, más fabulosa que real; lo que iba a ser una vida de doncella y esposa se convierte en algo muy diferente por la invasión de los bárbaros llegados desde el norte. En las más de 470 páginas autoconclusivas, la autora de la saga superventas ‘Idhun’ no quiere hacer otra serie literaria más, aparece una historia de transición hacia una madurez acelerada, uno de los argumentos más utilizados en la literatura infantil y juvenil, tanto que ya son de manual. Pero aquí, desde algo más que las historias de barrio de gran ciudad que suelen ser comunes en este género. A los 34 años, la autora se ha convertido en una de las referencias obligadas de la literatura juvenil. Ha publicado treinta libros, ha sido traducida a a 16 idiomas y ha vendido un millón de ejemplares.

www.lauragallego.com/

Fallece Félix Romeo

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El intelectual, escritor y crítico literario Félix Romeo (Zaragoza, 1968) ha fallecido hoy en Madrid, a los 43 años, como consecuencia de un fallo cardíaco. Romeo era uno de los grandes referentes literarios de esa generación de autores salida de los años 60, con una vida marcada por el amor a las letras, los traumas personales y un paso por la cárcel por insumiso.

Romeo, que se encontraba en la capital para participar en los actos de celebración del décimo aniversario de la revista ‘Letras Libres’, ha muerto al mediodía “de repente”, ya que se encontraba bien de salud, según ha confirmado a Efe su amigo y también escritor Antón Castro.

Romeo es autor de tres libros, ‘Dibujos animados’, ‘Discothèque’ y ‘Amarillo’, colaboró habitualmente en el diario ‘Heraldo de Aragón’, Radio Nacional de España y la revista ‘Letras Libres’, y durante cinco años dirigió el programa de cultura ‘La mandrágora’. Entre sus libros, el más crudo el último, publicado en 2008, relato del suicidio de un amigo del autor.

Tranströmer, Nobel de Literatura

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El mismo día que se sabía que Jobs había muerto, la Academia Sueca hacía público el nombre del ganador del Nobel, Thomas Tranströmer, el mayor poeta sueco vivo, y que ha lanzado de nuevo a las letras escandinavas. Es el poeta vivo más importante de Suecia y su nombre aparece todos los años en los medios como candidato al premio Nobel. Este año, Tomas Tranströmer, escritor y psicólogo, sucede al hipano-peruano Mario Vargas Llosa.

La Academia destacó la obra de Tranströmer porque “a través de sus imágenes condensadas y traslúcidas nos ha dado un acceso fresco a la realidad”. Sobre él ha dicho el New York Times: “Los poemas de Tranströmer nos permiten acceder a lo más profundo de una imaginación desbordante, admirable… Estos poemas nos muestran a uno de los mejores escritores de las últimas cinco décadas”. El premio Nobel de Literatura 2011 nació en 1931 y debutó en 1954 con su libro “17 dikter” (“17 poemas”) y ha sido traducido a cerca de 50 idiomas, entre ellos el español. En España también ha sido publicado en Nórdica ‘El cielo a medio hacer’ y “Para vivos y muertos”, en Hiperion.

El poeta tiene dificultades para hablar desde que en 1990 sufrió un ataque de apoplejía, aunque eso no le ha impedido seguir escribiendo. Según su esposa, “se siente cómodo con todas esas personas que vienen a felicitarlo y a fotografiarlo” y está “contento” y “emocionado” con el galardón.

Dos lanzamientos más de Pulp Books

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El mérito y el buen gusto de las editoriales especializadas es una garantía para sacar historias que otros desestiman. Pulp Books merece un vistazo, más ahora que acaba de lanzar al mercado dos nuevas novelas que disfrutaron de un gran éxito en Galicia. Estos nuevos títulos que podréis tener entre vuestras manos son ‘Generación perdida’ (Francisco Castro) y ‘Pensamientos impuros’ (Xurxo Borrazás). Dos novelas aclamadas por el público y la crítica gallega que por primera vez podemos disfrutar en castellano.

Respecto a la primera, una historia que no es nueva, la del daño de la droga en zonas industriales. La heroína destruyó toda una generación de jóvenes en los barrios de Vigo. Francisco Castro reflexiona sobre la tarea de escribir al tiempo que relata el nacimiento, desarrollo y muerte de la amistad en un barrio periférico de la ciudad durante las últimas décadas del siglo XX, cuando la sociedad fue incapaz de evitar la ruina de toda una generación viguesa y que hoy se limita a criticar que hagan tanto ruido los hijos de aquellos que abandonó. 152 páginas, 16 euros.

La segunda es un conjunto de textos heterogéneos en los que el autor vierte sus opiniones sobre el arte y la vida. Pero a medida que pasan las páginas y la obra comienza a entregarse, comprendemos su secreto. Los que aparecían como conocidos del autor toman el aspecto de personajes, lo que aparentemente carecía de hilo conductor adquiere sentido narrativo, y antes de llegar a la última página el autor será suplantado de su función. Un viaje desde el ensayo íntimo a la narración metaliteraria. 218 páginas, 18 euros.

Otra vuelta al mito de Alicia

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Después de haber cautivado a innumerables lectores de todas las edades con su viaje al País de las Maravillas, la pequeña Alicia retoma otro viaje directo al mundo irreal en ‘Al otro lado del Espejo’ de su casa. La editorial Sexto Piso, el traductor Andrés Barba y el talento pictórico de Peter Kuper se unen para darle al texto de Carroll un nuevo toque en un libro ilustrado que es una auténtica maravilla. Inmersa en una demencial partida de ajedrez, Alicia debe ir recorriendo casillas y sorteando obstáculos para convertirse en la Reina Alicia. En el camino se topa con unas burlonas flores parlantes, con la Reina Roja que corre a toda velocidad y la Reina Blanca que puede recordar el futuro, así como con el insolente Humpty Dumpty que festeja diariamente su no-cumpleaños, antes de caer con estrépito del muro en el que se halla sentado.

Y al igual que en la primera, detrás de la aparente imaginación pueril de Carroll se esconde un mundo simbólico más cercano a Kafka y Rabelais que a los cuentos infantiles. Como recoge el dossier de la editorial, mencionando a Christian Enzensberger, “el paisaje detrás de los espejos no es tan inofensivo como en su primer viaje, de algún modo se ha convertido en una aventura opresiva y desafiante”.

‘Alicia en el País de las Maravillas’ (224 páginas, 29,90 euros)

‘A través del espejo y lo que Alicia encontró allí’ (216 páginas, 29,90 euros)

www.sextopiso.com


Ácido inglés entre líneas

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Uno de los mejores libros para conocer algo más de las letras británicas es un compendio de Jorge Herralde para Anagrama, ‘Lo mejor del humor inglés’, que reúne algunas de las mejores firmas de los últimos 200 años alrededor de un rasgo tan definitivo de los inglés como es el “humor”, a su manera, claro, que ya es universal.

Por Luis Cadenas Borges

Albión tiene algo es­pecial, una con­tradicción en bucle que obliga a los demás a odiarles y adorarles quizás a partes iguales. Envarados, flemáticos, vicio­sos, borrachos empedernidos, en muchos casos elitistas y racistas, la educación la usan selectivamente en función de quién esté delante y sus habi­lidades artísticas son más que discutibles en cuanto los sa­can de la literatura. ¿Alguien recuerda un pintor inglés de renombre, o un escultor, o un bailarín, un músico que no sea pop-rock o un arquitecto que haya cruzado fronteras? Bueno, en el último caso está Norman Foster, pero ésa es otra historia. Sin embargo, Inglaterra y añadidos (Ga­les, Escocia y durante algún tiempo Irlanda) es tierra de escritores, como España: dos naciones unidas por la asombrosa facilidad para dar al mundo literatos que marcan el paso y el cami­no con una naturalidad que deja perplejo.

Martin Amis

Y al igual que España, la retranca, la acidez, el cinismo, el humor negro y macabro… son señas de iden­tidad que se repiten. El humor inglés es inabarcable por su capacidad para ser el mismo desde hace tres siglos pero a la vez diferenciarse: no es lo mismo el de Saki que el de los Monty Phyton, por ejemplo, pero donde uno pone la iro­nía y la burla social los otros colocaron el surrealismo in­teligente, y al mismo tiempo son parte de la camada de funambu­listas de las palabras que reunió recientemente Anagrama en ‘El mejor humor inglés’, edi­tado y prologado por Jorge Herralde y que incluye tex­tos de P.G. Wodehouse, Saki, Evelyn Waugh, Tom Sharpe, Roald Dahl, Alan Bennett, Julian Barnes, Martin Amis, Ian McEwan, Douglas Adams y Nick Hornby. Personal­mente, de la lista, me quedo sin lugar a dudas con Sharpe, Dahl y dudaría entre McEwan y Hornby. Y me falta el mal­dito católico recalcitrante, Chesterton, curiosamente no incluido a pesar de ser un re­ferente de la literatura anglo­sajona.

Tom Sharpe

Es un libro que todo el mundo debería tener, al me­nos una vez en la vida, en la mesita de noche o en el cuarto de baño, los dos sitios donde quizás mejor se paladea el áci­do sulfúrico destilado que los ingleses manejan como nadie, un placer gozoso para los fans de lo pynthonesque. Todos los literatos ingleses han tenido su momento Saki, y todos han sacado de quicio a la censura activa de Gran Bretaña, co­lando sexo, drogas y prejuicios por cada esquina. De Sharpe destaca el interrogatorio su­rrealista de ‘Wilt’, primera novela de su personaje que resume toda la impotencia moral y mental del inglés me­dio; de Adams un trozo de sus relatos que componen la guía de los autoestopis­tas galácticos, de Hornby un pedacito de su ya de­masiado sobado ‘Alta fidelidad’, mientras que de McEwan y Amis sobresalen dos escan­dalosos e hipersexuados textos con masturbación e incesto de por medio.

Nick Hornby

De Wodehouse, Saki y Waugh hay mucho de ese aire de bu­fón victoriano que tanto ha servido para hacer clichés so­bre lo que es ser inglés, mien­tras que de Bennett queda la historia del loro de Flaubert y, por fin, del más grande de to­dos, Dahl, uno de sus “cuentos negros” que han encandilado al cine y a la legión de fans del nunca suficientemente re­verenciado autor inglés del que han salido millones de referencias y guiños cóm­plices en el arte moder­no. Es, a fin de cuentas, la primera de mis grandes re­comendaciones, una com­pra furtiva que se convierte en una delicia al paladar, un pastel de crema inglesa que a más de uno se le indigestará (cuando lleguen a McEwan, seguro) y a otros les parecerá absurdo: pero es que ése es el quid de lo inglés.