El pasado 21 de enero arrancaron dos nuevas exposiciones en el Musac de León, uno de los faros de arte contemporáneo y divulgación en Castilla y León. Y las dos vinculadas a la letra y el arte. Por un lado ‘Constelaciones. Poesía experimental en España (1963-2016)’ y por otro ‘Una realidad tan nada’ de Francisco Pino.

‘Constelaciones. Poesía experimental en España (1963-2016)’ (Salas 4 y 5, hasta el 4 de junio). El Musac aborda por vez primera la presencia y repercusión de la poesía visual y experimental en España desde los años sesenta hasta la actualidad. La exposición pretende dar cuenta de una serie de ámbitos que atrajeron a autores que se desmarcaron desde un primer momento de las previsiones convencionales y que han configurado un fascinante cosmos que excluye direcciones únicas. Como es sabido, la raíz moderna de esta actitud se encuentra en las vanguardias históricas del siglo XX, cuando el espacio del poema es asaltado con procedimientos (in)formales que proponían una extralimitación del discurso poético en un proceso de deconstrucción radical mantenido hasta ahora en los mecanismos de creación.

Tras la II Guerra Mundial, el ámbito de representación del poema se dilata en un ejercicio de libertad expresiva que incluye desde la soberanía de lo más frágil hasta la complejidad que supone contar con nuevos medios de reproducción para expandir el alcance del signo poético, que escapará aún más de la obsesión verbal hasta llegar a ser considerado como objeto artístico. Y es precisamente ese desbordamiento en múltiples direcciones lo que trata de subrayar la estructura de ‘Constelaciones’. A partir de líneas temáticas que se mantienen vigentes en el siglo XXI (la supremacía de la letra como unidad portadora de energía verbal, la intervención del poema en los lenguajes públicos o la presencia constante de la baraja como símbolo del juego y del azar, entre otros) se propone aquí un repaso a la evolución de distintos procedimientos discursivos de la poesía visual y experimental en España.

Lo primero que recibe al visitante es la instalación ‘Cortinaje’, de Bartolomé Ferrando, una especie de sortilegio que juega con el elemento de escenificación que es siempre la cortina, una cortina de letras en este caso, que introduce a quien llega en otro espacio. Partiendo de ‘Mallarme revisé’ y ‘Sobre las voyelles de Rimbaud’, dos piezas de invocación explícita a los autores que cortaron el paso de manera radical a la escritura poética convencional, la exposición toma la configuración de una serie de nodos temáticos que la proyectan en una doble frecuencia: la doble versión de un despojamiento imparable en el lenguaje. Por una parte, el que va del decurso articulado al mero ruido; por otra, el que llega desde la comunicación verbal a la averbalidad.

El cuerpo de la exposición se abre con ‘ABISMOS’, que da cuenta de ese despojamiento progresivo que se inicia en la redención de la letra como unidad resistente de supremacía verbal, capaz de contener en sí misma la energía expresiva del lenguaje, y termina con distintas audiciones fonéticas en las que el lenguaje se ha deshuesado hasta límites dadaístas. Entre ambos polos, otras piezas desmienten progresivamente el valor significativo de la escritura mediante propuestas caligráficas (desde el caligrama de respaldo secular a distintos modos de criptografía) o perpetraciones de negación del discurso (“manchas nombradas”, como expresó Ullán), en una sucesión que cuestiona ya a las claras un alejamiento de la verbalidad y de la significación.

Tras ‘ABISMOS’, el núcleo denominado ‘SAQUEOS’ pone de relieve la intervención intempestiva de los poetas en los lenguajes del ámbito social (prensa, correo postal) así como en la subversión de modelos canónicos e imperturbables de la poesía tradicional, ejemplificados aquí en el soneto. El poema-collage, el mail art o la aceptación de la baraja como un material simbólico, sobre el que los poetas siguen actuando con audacia ilimitada, muestran en ‘SAQUEOS’ su vigencia, sostenida en procedimientos de ejecución que van de lo puramente artesanal a la actual virtualidad.

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‘Debate’ (1996, Bartolomé Ferrando)

Después del paso intermedio que supone ‘HOMENAJES’, con el que los autores buscan fundar su propia tradición dedicando piezas a poetas considerados señeros (Schwitters, Brossa, Pino) o estableciendo puentes de relación con ciertos poetas de peso discursivo, Constelaciones entra de lleno en el mundo de la poesía visual, cuando es la imagen el constituyente preeminente, a veces exclusivo, del poema. En este núcleo se pueden contemplar propuestas de naturaleza visual que desembocan de manera natural en el núcleo siguiente, EXTRAÑAMIENTOS, consagrado a la soberanía del objeto como lenguaje absoluto que impone su volumen, su materialidad y la definitiva intromisión de las cosas en el mundo de las palabras.

La validez del envase, a veces recobrado del circuito comercial, como cajas o latas, como sustituto del libro certifica también en este tramo de la exposición la pérdida del aura de lo impreso en la comunicación poética. Por eso, con un guiño a Magritte se da paso a una muestra ostensible de las denominadas revistas ensambladas, que también rebasan inesperadamente el alcance del concepto de revista literaria que se daba  por sentado de otro modo en el mundo estrictamente literario. La desembocadura final del itinerario de la exposición propone una secuencia natural de muestras donde se incluyen desde los primeros ensayos de excavación del discurso verbal por medio de horadamientos y perforaciones (con autores como Pino o Justo Alejo) hasta poetas actuales (Pepe Cáccamo, Fernando Zamora, Claudia Quade entre otros nombres) que mantienen esa aseveración del discurso a partir de una búsqueda del vacío más allá, más adentro de la sustancia nominal de las palabras.

Una muestra de vídeos de performances o acciones y videopoemas acciones, que previamente han ido ocupando emplazamientos puntuales a través del recorrido de ‘Constelaciones’, preparan al visitante para encararlo con la energía esquemática y cardinal de la lengua poética antes de llegar a otra sugerente instalación de Bartolomé Ferrando, ‘Silencio’, con la que se pone fin a esta exposición panorámica

‘Una realidad tan nada’ (Francisco Pino) (Sala 1, hasta el 7 de mayo). Esta exposición pretende visibilizar la labor pionera en el campo de las artes plásticas de Francisco Pino (Valladolid, 1910-2002), ampliamente conocido en el marco de la poesía española del siglo XX y sin embargo, con una labor artística durante los años 60 y 70 relativamente desconocida, innovadora en muchos ámbitos. La muestra, comisariada por Alberto Santamaría, propone un acercamiento a la figura de Francisco Pino desde nuevas perspectivas a partir de más de 250 piezas entre manuscritos, libros troquelados, arte postal, sellos de caucho, piedras pintadas, etc.

El título de la exposición tiene como origen un verso de un poema del propio Pino: «una realidad tan nada / que tampoco / puede rozar con sus dedos / el dormido», publicado en 1990 en ‘Distinto y Junto’, recopilación en tres volúmenes de la poesía completa de Pino editada por la consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León y con prólogo de Antonio Piedra. ‘Una realidad tan nada’ trata de dar cuenta de algunas de las formas a través de las cuales Pino reflexionó sobre la práctica artística desde finales de la década de 1960, en el contexto de las neo-vanguardias, movimiento intelectual y artístico surgido tras la Segunda Guerra Mundial, en lo que podría denominarse como período posmoderno surgido a partir de la llegada a Estados unidos de artistas de las primeras vanguardias

Arte postal, sellos de caucho, piedras pintadas, diapositivas, manchas de tinta, libros troquelados, etc. son algunas de las formas con las que Pino juega (y lucha) con la finalidad de trascender la mera actividad poética, donde el lenguaje acaba irremediablemente preso de sus propias normas. A partir del uso estos materiales, Pino busca una lógica diferente para la relación entre las imágenes y las palabras. Es esta nueva lógica, que provoca hallazgos que hacen que su obra aparezca de manera única y especial en el panorama artístico contemporáneo, de la que da cuenta la exposición. Trata de indagar en cómo el artista transita por estos materiales con el objetivo de generar una reflexión profunda sobre el tiempo y el lenguaje, dentro de una forma de trabajo y de vida en la que lo efímero, lo azaroso y lo inclasificable desempeñan un papel central. Si bien su obra se sitúa a medio camino entre la poesía y las artes visuales, en ‘Una realidad tan nada’ se ha pretendido buscar el punto de conexión entre ambos territorios, partiendo de ese concepto de lo fugaz y transitorio de los materiales.

Francisco Pino (Valladolid, 1910-2002), ampliamente conocido en el marco de la poesía española del siglo XX y sin embargo, pero no tan reconocido por su labor en las prácticas artísticas los años sesenta y setenta, donde su obra adquiere un papel pionero en muchos sentidos. Arte postal, sellos de caucho, piedras pintadas, diapositivas, manchas de tinta, libros troquelados, etc., son algunas de las formas con las que Pino juega (y lucha) con la finalidad de trascender la mera actividad poética, donde el lenguaje acaba irremediablemente preso de sus propias normas. A partir del uso estos materiales busca Pino una lógica diferente para la relación entre las imágenes y las palabras. Esta nueva lógica provoca hallazgos que hacen que su obra aparezca de manera única y especial en el panorama artístico contemporáneo.