Cómic archivos - Página 39 de 41 - El Corso | Revista Cultural Online

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Yo, Elvis Riboldi

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Primera saga de novelas gráficas españolas por y para críos. Parece mentira pero, salvando las distancias, ‘Yo, Elvis Riboldi’ es toda una pionera, editada por La Galera y firmada por Bono Bidari, que no existe sino que es una reunión de cuatro personas: Jaume Copons, Daniel Cerdà, Ramón Cabrera y Óscar Julve. Son los Luther Blisset del cómic para niños.

Elvis es un niño hiperactivo, un terremoto con piernas que durante la colección es capaz de presentar una factura de daños que da miedo: una casa entera, varios cientos de coches, 82 motos, 16 cristales de ventanas, doce lápices de colores, ocho instalaciones, cinco huevos, un reloj de lujo, un cartel de carretera y otros objetos como despertadores, gafas y un pastel de cumpleaños. A pesar de no ser capaz de hacer daño “ni a una mosca”, según indica la contraportada.

Copons, quien trabajó como guionista desde 1994 hasta 2000 para Barrio Sésamo y formó parte del equipo de dirección de Los Lunnis, y el resto de su equipo, cuentan en esta novela cómo se puede ser diferente al niño “pulcro y perfecto que aparece en televisión. Elvis es como todos esos niños que no casan con el niño estándar en la escuela, movidos, rebeldes, a quien se le suelen romper las cosas en la mano y que no saben qué decir en clase“. Una de sus facetas es el gusto musical por AC/DC, nada convencional, pero que se basa en los gustos de los autores y también en que esta banda ya arrastra a familias enteras, los hijos de los primeros fans. “La gran apuesta era hacer un libro que pudiera hacer gracia a un niño de nueve o de catorce años, pero que arrancara una sonrisa a un adulto, como mínimo”, contaba Copons a los medios.

 

Hergé muta en cómic

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Sólo era cuestión de tiempo que el padre de una criatura de dos dimensiones y línea clara como Tintín terminara absorbido por su propia obra.

Mafalda inédita

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Mafalda Inédita. Este recopilatorio es un recorrido guiado de la biografía de Mafalda que Quino nunca publicó en libro y un buen capricho para coleccionistas. El volumen lo conforman 48 tiras ubicadas en la publicación ‘Primera Plana’, además de varios textos biográficos de cada microhistorieta. Viñetas que Quino nunca editó en los 10 libros que posteriormente compilaron la trayectoria de la niña lista y preguntona.

‘Mafalda Inédita’ también desvela los motivos por los cuales el dibujante descartó ese material. Quino consideraba algunas tiras como “malas”, otras tenían una validez casi temporal y sin el contexto del momento no se entenderían en un futuro. Por último, muchas Mafaldas tenían un tinte político concreto, que el artista no quiso replicar más allá del momento de publicación en los medios en los que colaboraba.

 

‘El proceso’ kafkiano en el cómic

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¿Quién dijo que Kafka no era adaptable? Desde años atrás sus libros se han convertido a los cánones de dos artes enlazados: el cine y el cómic. En el último caso, tenemos la enésima adaptación de ‘El Proceso’, una obra que ya ha visto la luz en muchas ocasiones. La nueva obra, publicada por la editorial Sins Entido, lleva la firma de David Zane Mairowitz, que se ocupa del guión, mientras que las ilustraciones corren a cargo de Chantal Montellier.

Publicada en 1925, después de la muerte de Kafka al igual que todas sus novelas, ‘El Proceso’ es una parábola de la ineficiencia, la corrupción, la injusticia y sobre todo de la absurdidad de la burocracia, como un gran laberinto donde lo que manda es seguir las reglas contra toda lógica y realismo. Ha tenido adaptaciones al teatro, al cine, a otras novelas, a la televisión (uno de los capítulos de ‘El joven Indiana Jones’ usaba el ambiente de la novela para reírse de la burocracia) y al cómic, donde el protagonista principal, Joseph K, es asombrosamente clavado al propio Kafka, una forma de hilvanar obra y autor.

Goya se hace cómic

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Diego Olmos, habitual ilustrador y dibujante de DC Cómics, de Nueva York, pasa la frontera de sus obligaciones para fantasear y obsesionarse con una figura en sombra. Su novela gráfica ‘Goya’ (Ediciones B) es un canto a las Pinturas Negras, a la locura, la sordera y la finca en la que Goya elaboró esa segunda etapa de su obra que es, de paso la más fascinante de todas. En realidad, ‘Goya’ establece una teoría sobrenatural sobre el origen de ese fabuloso tenebrismo de última época que tanto marcó la historia de la pintura a posteriori.

“Se desconocen los motivos que llevaron a Goya a realizar esas pinturas en las paredes de su casa”, manifiesta Olmos, quien se siente fascinado por “esa explosión de creatividad en una edad tan avanzada, algo extraño porque la mayoría de artistas, cuando llegan a la vejez, viven de glorias pasadas”.

La historia arranca en torno a 1820, con un Goya ya anciano, quien, para refugiarse de la España convulsa de la época, vive recluido a las afueras de Madrid en su finca, la Quinta del Sordo, junto a su supuesta amante, Leocadia Zorrilla de Weiss y la presunta hija de ambos, la niña Rosarito. Goya, abrumado por sus limitaciones físicas y mentales, termina por recibir la visita de uno de sus más fervientes admiradores: Lucifer. Éste le pide un retrato suyo a cambio de devolverle la vida y la fuerza que tenía de joven. Olmos se sirve así del mito de Fausto para elaborar su propia teoría sobre las motivaciones de las Pinturas Negras, que son el resultado de la visión de esos infiernos.

‘Metamaus’ de Spiegelman

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‘Metamaus’ es, como su prefijo indica, una visión superior de la obra ‘Maus’, primer Premio Pulitzer para una novela gráfica en la Historia del cómic, firmada por Art Spiegelman, que reconvirtió el pasado familiar y su relación con su padre en una auténtica obra de arte que ha seducido a millones de lectores en todo el mundo. Eso sí, el precio a pagar fue despertar los demonios familiares y soterrar toda su creación posterior. Nunca ha repetido un éxito así.

Spiegelman asegura que su verdadera lucha personal ha sido sobrevivir a este libro maldito que le persigue; para ello ha creado este ‘Metamaus’ que es un manual de creación de ‘Maus’, pensado para exorcizarse a sí mismo y para contentar a la legión de fans de aquella historia del Holocausto judío donde los humanos son animales antropomorfos. Nueva York ha sido el escenario del lanzamiento de la obra, que cuenta con un DVD interactivo y transcripción de los testimonios del padre del autor, personaje principal de la obra que narra su supervivencia en Auschwitz. En breve llegará a España.

Uderzo se va

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No ha muerto, pero como si lo hubiera hecho, a los efectos prácticos de los seguidores de la serie de cómic francesa de más éxito de toda la historia, Astérix y Obélix.

‘El virus Frankestein’ de Superlópez

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Una mirada a un clásico celebérrimo para los fans del cómic español. A un lado estaba ‘Mortadelo y Filemón’, pero al otro estaba nuestro supehéroe patrio, Superlópez, de Jan. Koomic lleva ya dos volúmenes en descarga digital de este mito nacional, con su propia cultura de referencias. Aquí aparece ‘El virus Frankestein’ (por 3,99 euros): en una situación de pandemia gripal, unos laboratorios farmacéuticos ilegales crean un medicamento que provoca graves malformaciones y desata el pánico. El rapto de una niña será decisivo para provocar la intervención de Superlópez…

Superlópez es una serie dibujada por Jan y que nació como parodia de Superman. En los primeros álbumes, la serie se movía más en el entorno de los superhéroes, pero posteriormente Jan se hizo cargo también del guión y a través del personaje aprovecha para abordar toda una serie de temas de actualidad e incluso para hacer crítica social.

Gana el Rojo (reportaje)

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Hellboy es uno de los grandes mitos contemporáneos del cómic, un personaje creado a partir de los 90 que demostró que todavía era posible explotar el terreno de los nuevos dioses paganos heroicos del cómic. Todo un placer para la lectura y para los espectadores en las dos adaptaciones a la gran pantalla realizadas por Guillermo del Toro.

Por Luis Cadenas Borges

El chico de rojo es una de las gran­des creaciones de la historia del có­mic, firmada por Mike Mignola, con un trazo muy peculiar que es perfectamente identificable por el juego de luces, sombras y ese co­lor inmenso de sangre que se ha convertido, junto con el sarcasmo y la retranca, en las marcas de fábrica de un per­sonaje que dio el salto a la pantalla con Guillermo del Toro, uno de los fans de este cómic. Mignola no buscaba un nuevo súper héroe, sino una versión antagónica de la naturaleza humana llevada a un extremo absoluto de fan­tasía literaria y mitológica.

Hellboy nació en 1994 para el sello Legends de la editorial americana Dark Horse, y se hizo como una aportación nueva al mun­do de los superhéroes, pero con una particularidad muy posmoderna: Hellboy no es un héroe, es la definición del antihéroe, el Ragnarok que destruirá el mundo. Dentro de la historia de Hellboy, él es la llave del fin del planeta, su destructor, un demonio nacido en el infierno que al llegar a nosotros fue adoptado para hacer el bien, y esa edu­cación que se subleva contra su condición es la clave del personaje: la humanidad latente en un ser que nació para destruirla. Una contradicción que de­fine a la perfección al personaje.

Con sínte­sis, Hellboy es Anung Un Rama, traído a la fuerza por la so­ciedad Thule nazi, rescatado por los Aliados y criado por la Agencia de Investigación y Defensa Paranor­mal (AIDP) de los Estados Unidos. Su brazo dere­cho es la llave del fin, una gran maza ardien­te indestructible, igual que sus cuernos, que crecen pero él se lima precisamente para no dejar crecer esa na­turaleza destructora. Aunque un poco brusco, no muestra ninguna malevo­lencia intrínseca de demonio, y trabaja con otras criatu­ras extrañas en el AIDP. El perso­naje de Migno­la se desarrolló lentamente en varias minise­ries que luego se han desdo­blado en otras, hasta el punto de crear un universo mitoló­gico propio que está detrás del éxito de la saga.

Según el pa­dre de la criatura, para hacer batir alas a Hellboy se basó en los clásicos y en sus referentes familiares, como su padre, un cuentista vocacional que al re­gresar del trabajo le contaba a su hijo leyendas e historias de horror. Se adivina a Poe detrás de los diálogos, a Caravaggio en los juegos de sombras de Mignola, y a toda la mitología europea en las tramas. Desde las leyendas del folklore ruso a la mitología helénica o nór­dica. Y por supuesto, el otro padre del horror en EEUU, Lovecraf.

Desde que viera la luz en los 90 se ha converti­do en uno de los grandes re­ferentes del cómic reciente, una reinvención continua en la que Marvel y DC están en un extremo y Dark Horse y este invento rojizo, en el otro: sólo admite comparaciones con el universo Marvel y en algunos aspectos, quizás en lo que se refiere a los X-Men y la búsqueda de la identidad en un mundo que no le acepta. Hay paralelismos psicológi­cos, pero Hellboy depura mu­cho más el humor negro hasta convertirlo en una marca de fábrica que se trasladó luego al cine, a las dos adaptaciones hechas por Del Toro, por aho­ra, con previsión de la tercera. Y al final: los varios Premios Eisner que ha ganado por su gran trabajo: a la Mejor Serie Limitada en 2002 (por Hell­boy: el gusano vencedor); en 1998 al Mejor Guionista/Di­bujante (por Hellboy: casi un coloso); en 1997 del Premio al Mejor guionista/dibujante-Drama (por Despierta al de­monio); y en 1995 del Premio a la Mejor Novela gráfica de material previamente publi­cado (por Hellboy: Semilla de destrucción).


‘Al mejor postor’ – Victor Santos

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La mejor forma, barata claro, de leer cómic puede ser en una buena tableta que no altere el color ni esté sujeta a los vaivenes de la impresión. A través de Koomic (www.koomic.com) siguen apareciendo grandes obras reeditadas o nuevas. Una de las recomendaciones del portal, de apenas 47 páginas (1,59 € de coste) es ‘Al mejor postor’ (Dolmen Editorial), de Víctor Santos.

Cinco historias cortas de género negro, plagadas de acción y ritmo, con el denominador común de la violencia, el sexo, el crimen y la corrupción. Lo peor de lo peor de la sociedad retratada como nunca en una serie negra de cómic que es ya uno de los géneros preferidos del mundillo del papel, la tinta y la imaginación. Víctor Santos es autor de la saga ‘Los Reyes Elfos’ y las dos novelas gráficas de Pulp Heroes. Ha ganado cinco premios del Salón del Cómic de Barcelona, entre ellos el de autor revelación y el premio del público a la mejor obra y el mejor guión. Ha publicado como autor compelto en Francia y como dibujante para EEUU.