Ciencia con mayúsculas, y ciencia con la minúscula infantil de un joven amateur: un niño canadiense de apenas diez años ha descubierto una supernova de 600 millones de años luz de distancia. 

La historia arranca cuando Nathan Gray acompañaba a su padre, un astrónomo aficionado, durante una de las vigilas de este particular club de gente que mira al espacio con sus escasos y modestos medios. En este caso en el observatorio público de Abbey Risge. Allí estaba cuando el niño encontró la anomalía que ha sido avalada por la Real Academia Astronómica canadiense, aunque todavía tiene que ser avalada por un telescopio más potente.

La ya conocida como ‘Supernova de Nathan’ está ubicada en la constelación de Draco, según los expertos a unos 600 años luz de distancia. El niño, entre sorprendido y feliz por haber hecho más en su vida que muchos otros aseguró que estaba feliz y emocionado la supernova y “sabe que puedo ser capaz de encontrar otra en algún momento”. De confirmarse, sería la persona más joven protagonizar este tipo de hazaña científica. De hecho, pasaría a sustituir a su hermana mayor, Kathryn Aurora Gray, que localizó una supernova en el año 2010 (2010lt y que se encuentra en la galaxia UGC3378) también con 10 años, aunque con tres meses más que Nathan.

Castizamente, “de casta le viene al galgo”, pero lo cierto es que miles y miles de astrónomos aficionados, algunos apenas unos niños, otros jubilados, rastrean el cielo nocturno cada poco para buscar por sectores sus propias piedras filosofales. Son una auténtica legión de amateurs que en algunos casos, como en el Programa SETI de búsqueda de vida extraterrestre, tienen una importancia capital: en este proyecto miles de ordenadores privados están en línea día y noche para procesar la inmensa cantidad de datos que recogen los radiotelescopios en busca de señales inteligentes que provengan del espacio. Sólo así se puede procesar la marea continua de un universo en expansión continua.

 

Nathan Gray señalando en un ordenador dónde está la supernova que ya lleva su nombre