En efecto, ¿dónde vas, Groenlandia?, pues directa al deshielo estacional permanente, de tal forma que la vieja trampa de Erik el Rojo (llamarla Tierra Verde para captar colonos) podría ser realidad antes de que termine el siglo, ya que se ha creado una auténtica red de ríos y canales líquidos en ella, anticipo de lo que vendrá.
Cuando Erik el Rojo descubrió Groenlandia en el siglo X mintió como un bellaco para poder sacarle partido. Venía de Islandia, parada estratégica desde la Escandinavia natal de este guerrero, aventurero y mercader legendario. La isla volcánica ya había sido parcialmente colonizada, y sabían que había más tierras ignotas al noroeste. Navegaron, pero lo que encontró Erik fue un bloque de hielo macizo con pequeñas tierras habitables en la costa. Pero necesitaba sacar partido, así que mintió: la llamo Groenland, es decir, Tierra Verde. Pero allí la vegetación era una extraña, no así el hielo, inmenso, y la caza y la pesca, abundantes. Por eso ya había allí tribus amerindias desde mucho tiempo antes. Pero esa mentira bien podría convertirse en realidad en breve.
El tantas veces mencionado deshielo acelerado de Groenlandia es la piedra de toque del cambio climático, un hecho concreto que desencadenaría una larga secuencia medioambiental que nos arruinaría. Todo empezó con fuerza en 2012, cuando en julio hubo un repentino deshielo masivo que puso los “pelos de punta” a la comunidad científica. En el mes más caluroso del año se perdió casi el 98% del total del hielo, algo relativamente frecuente (luego en otoño se recupera rápidamente la capa de hielo, no los grandes glaciares interiores que son pura roca helada) pero nunca con esos extremos. Las zonas costeras de la isla sufren grandes deshielos, pero en altitudes cercanas a los 2.500 y 3.000 metros no se ha producido ningún derretimiento. Fue el gran aviso.
Corrientes de superficie en Groelandia (Foto: NOAA/NASA)
La superficie helada de Groenlandia suele recuperarse del derretimiento del verano con las nieves de invierno. Pero en las últimas décadas la masa de hielo se ha visto reducida. Actualmente contiene grandes cantidades de agua fresca que, si se añadiera al océano podría provocar inundaciones en zonas costeras de todo el mundo. Hay ya varios estudios, especialmente por parte de instituciones científicas norteamericanas, que saben que será América del Norte la principal perjudicada del deshielo. Un nuevo estudio de la Universidad de California-Los Ángeles (UCLA), publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, añade un clavo más en el ataúd del frágil equilibrio climático que tiene a la gran isla como una de sus líneas rojas. Según el informe, una vasta red de ríos hasta ahora poco conocida desaguan en la parte superior de la capa de hielo groenlandesa. Es el equivalente a echarle cerillas a un bidón de gasolina. Esta fuente acuífera sería la responsable del aumento del nivel del mar en el futuro. Hasta ahora se creía que era la ruptura de los bloques de hielo de superficie y que caen al océano los que forzaban el aumento marítimo, pero quizás estas corrientes, estacionales o permanentes, contribuyen todavía más.
Groenlandia está cubierta en un 80% por una capa de hielo de profundidad variable, desde unos cuantos metros a cientos de ellos. Todos los estudios conciben que es la capa de hielo más susceptible de licuarse más allá de los deshielo temporales de verano, y de hacerlo provocaría cambios climáticos de primer orden, variarían las franjas térmicas en el hemisferio norte; también provocaría posibles cambios en la corriente del Golfo que permiten a gran parte del oeste de Europa y noreste de EEUU gozar de un clima templado.
Icebergs liberados en la costa, el mismo proceso se da en la costa antártica
Pero ahora quizás sea diferente: al igual que la Antártida, Groenlandia cuenta con un sistema hidrográfico propio que aumenta en fuerza cada año. Estos cursos de agua son sistemas de drenaje estacional (primavera y verano) que captan todo el agua de deshielo de superficie (sobre el hielo) y lo canalizan en un par de puntos concretos. Y a toda velocidad. Como un sifón a presión. El agua, de un intenso color azul por el reflejo del hielo o porque es licuada del hielo más antiguo (a más edad, más tono azul), demuestra que el calentamiento ha llegado a las capas más duras y que es casi imparable. El agua modela la capa de hielo y la transforma, degradándola todavía más deprisa que el propio calor.
UCLA usó financiación de la NASA y del gobierno norteamericano, que cedió incluso helicópteros para poder mapear junto con satélites de la Fuerza Aérea de EEUU todo el sistema hidrográfico. También contaron con drones marinos que permitían entrar en zonas donde un ser humano no podría. Todo ese trabajo de captación de datos se hizo en 2012, el peor año para Groenlandia en mucho tiempo, justo en el que se produjo uno de los mayores deshielos recogidos nunca oficialmente. Fue la peor fusión de hielo en casi siete siglos. Y lo que encontraron no son buenas noticias: la superficie del hielo groenlandés opera como un plano agujereado por donde se cuela todo el agua del deshielo de superficie, que es canalizada por medio de esa red hidrográfica hacia el mar; al mismo tiempo, la base de hielo absorbe parte de esa agua y la acumula por debajo, forzando la creación de bolsas que rompen también el hielo. La diferencia de cifras es lo que más extraña: o bien el suelo de la isla se ha convertido en una esponja o la respuesta final podría ser peor: que se esté formando un lago subglacial gigante que haría terriblemente inestable la capa de hielo.
Cambios en la capa de hielo registrados por el mapeo del NSDIC y la NASA
Seguimiento del deshielo vía web
El Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve de Estados Unidos (NSDIC, en sus siglas en inglés), lanzó recientemente una web para monitorear el derretimiento de la espesa capa de hielo de la isla más grande del mundo (Australia es un continente). De esta forma se hacen públicos datos y visiones que puedan alertar a la sociedad del gran problema, además de aportar nuevos datos de análisis. La web incluye gráficos y todo tipo de información anexa que puede dar una imagen más global del fenómeno, directamente relacionado con un hipotético cambio catastrófico de la Corriente del Golfo al alterar la salinidad del Atlántico Norte (congelaría, aún más, Canadá, Islandia, Escandinavia y parte de Europa) y con la subida del nivel del mar que provocaría inundaciones masivas en las costas del hemisferio norte, incluso del resto del mundo si el proceso no mengua y se derriten otras zonas cercanas del Polo Norte.
Ya pasó lo mismo hace 5.000 años
Pero el deshielo groenlandés no es algo nuevo. De hecho es mucho más reciente de lo que se piensa, y tuvo un efecto letal: subió el nivel del mar una media de 16 cm, suficiente para que las mareas altas barrieran gran parte de la costa y cambiaran los mapas terrestres. Según el geólogo danés Nicolaj Krog Larsen hace entre 8.000 y 5.000 años se produjo una gran fusión provocada porque la temperatura media era 4,2 grados más alta. Sus datos se ha publicado en la revista Geology y son un aviso importante que confluye con el seguimiento de la NASA y el estudio de UCLA. Larsen y otros investigadores hicieron un seguimiento de seis años en los lagos que rodean las capas de hielo, ya que éstos almacenan los sedimentos de deshielos anteriores.
El resultado es que la capa de hielo ha variado en este periodo actual que vivimos los homo sapiens, el interglaciar entre la Edad del Hielo (hace unos 11.000 años) y la actualidad. Hubo una época todavía más cálida que la actual, hace entre 8.000 y 5.000 años, periodos de tiempo que suponen precisamente el de las grandes migraciones humanas. En ese periodo el hielo de Groenlandia tuvo su punto más bajo de grosor, con una pérdida de 100 gigatoneladas por año durante más de un milenio; eso supone que Groelandia fue realmente verde como una campiña inglesa en muchas zonas. Ese ritmo es cien veces más alto que el actual. De 2015 a 2100 ese nivel de temperaturas podría llegar a superarse, ya que en el peor de los escenarios podrían ser hasta 7 grados centígrados más que en la actualidad. Prepárense porque igual Groenlandia bien podría hacer honor a su nombre, una vez más. Y eso será terrible para el resto del planeta.