Titán, una de las lunas de Saturno y candidata número uno a albergar vida extraterrestre básica en el Sistema Solar aparte de la Tierra, tiene mares y oleajes como en los océanos terrestres.

Las imágenes enviadas por la sonda espacial Cassini de la NASA han dado un vuelco en el corazón de más de uno de los miembros del equipo que coordina la misión: afirman que pueden verse, por primera vez, olas en los mares de Titán, principal luna de Saturno. De la sensación al hecho hay mucho camino, un abismo que supondría reconocer, por primera vez, que hay algo parecido a mares con oleaje fuera de nuestro planeta. Los océanos de agua terrestre ya no serían los únicos. El problema es que en Titán no hay agua sino hidrocarburos, sobre todo metano y etano, que hacen las veces de agua: allí también hay lluvia y un ciclo regular parecido al del agua terrestre, pero con hidrocarburos. 

Titán es la utopía de cualquier empresa petrolera: en lugar de agua lo que hay todo tipo de formaciones de hidrocarburo en estado líquido y gaseoso. Uno de esos mares es el Punga (Punga Mare según la terminología astronómica oficial), donde la Cassini, que vigila esta luna y Saturno, y allí es donde la sonda captó reflejos de luz solar sobre la superficie de ese “mar”. Fue hace un año, pero ahora es cuando se ha podido saber y manejar la información para establecer la hipótesis de que se trata de oleaje. Funcionaría igual que con los océanos terrestres: al moverse el líquido refleja la luz del Sol de manera diferente, varía, crea distorsiones que en realidad son las olas en movimiento. 

Fotografía de alta precisión de uno de los mares de hidrocarburos de Titán

Según algunos investigadores americanos asociados al programa Cassini y que gestionan la información que recoge esta sonda, esas olas apenas tendrían unos centímetros de alto debido, principalmente, a que los hidrocarburos son mucho más densos que el agua y que Titán es muy estable. Los mares de Titán son “planos”, esto es, apenas se mueven. Pero podría tratarse de rachas de viento de superficie lo suficientemente fuertes como para mover esos hidrocarburos, que desde fuera parecían puro cristal oscuro.

Otros investigadores ya han mencionado esa posibilidad en el pasado. Mas que olas los distintos equipos de la Cassini y de universidades asociadas hablan de “ondas perturbadoras” que actuarían como cuando se golpea un barreño de agua. Pero irá a más: en la NASA aseguran que en breve habrá más vientos en Titán ya que el planeta entra en la fase primaveral y abandona el invierno helador. Y es una oportunidad única, porque el “año saturnal” del planeta y sus lunas dura 29 años. El problema es que la Cassini dejará de ser útil en 2017 y hay problemas para que coincida de nuevo a esa distancia con Titán.

Sería un cambio en una luna ya de por sí muy vigilada. No hay que olvidar que es, junto con Encelado, Europa, Calisto, Ganímedes o Ío, principal candidata a albergar vida biológica autóctona o arrastrada hasta allí por los cometas o asteroides. Sus condiciones son factibles: tiene atmósfera y, sobre todo, una presencia masiva de hidrocarburos, que como se ha demostrado en la Tierra, pueden sostener colonias de bacterias complejas que se alimentan de ellos. En efecto esos océanos tienen un comportamiento similar al terrestre, y podría albergar incluso icebergs de metano congelado que “flotan” en mares tan densos en ocasiones como la gelatina.