Hay una frase en ciencia que no por repetirse como un proverbio deja de tener razón: sabemos más de otros planetas como Marte o del espacio de lo que sabemos de los océanos, el 70% de la superficie de la Tierra.
Hay una frase en ciencia que no por repetirse como un proverbio deja de tener razón: sabemos más de otros planetas como Marte o del espacio de lo que sabemos de los océanos, el 70% de la superficie de la Tierra.
El viernes 6 de marzo de 2015 ya está en la Historia: la sonda Dawn de la NASA alcanzó el planeta enano Ceres y que es uno de los grandes misterios del Sistema Solar, con indicios de agua incluidos.
Ni es nuevo ni revelador, pero que la NASA haya dicho con esa contundencia que hubo mares en Marte dice mucho de hasta qué punto ya debe aceptarse que, en efecto, el planeta rojo fue también azul; lo hace al mismo tiempos que anuncia la zona de aterrizaje de la misión InSight.
No hay lugar de la Tierra donde no germine la vida. Se supone que en el Manto donde el fuego es casi líquido por la presión bien podría ser que no, pero de momento la superficie está más que poblada. La última frontera es la Fosa de las Marianas.
En efecto, ¿dónde vas, Groenlandia?, pues directa al deshielo estacional permanente, de tal forma que la vieja trampa de Erik el Rojo (llamarla Tierra Verde para captar colonos) podría ser realidad antes de que termine el siglo, ya que se ha creado una auténtica red de ríos y canales líquidos en ella, anticipo de lo que vendrá.
Empieza a ser recurrente que el ser humano le eche pulsos a la Tierra sin parar, la mayor parte de las veces inconscientemente; ahora son los VSLS, y no están controlados por los tratados internacionales.
Seguro que recuerdan alguna película de ciencia-ficción, serie o novela, en la que aparecía esa palabra, que no significa más que una cosa: convertir un planeta muerto en otro vivo parecido a la Tierra. Pues bien, sobre el papel ya es factible.
La biónica y la medicina combinadas empiezan a solucionar problemas irresolubles en el siglo XXI: hacer oír a los sordos, ver a los ciegos, andar a los inválidos y mover corazones con simples piezas de titanio.
Ya decía Hegel en su monumental ‘Filosofía de la Historia’ que las sociedades eran condicionadas por el clima y la geografía, tanto o más que por su propio devenir histórico. La lingüística lo ha demostrado al menos con la evolución de los idiomas.
El Intermediate eXperimental Vehicle (IXV) será lanzado el 11 de febrero desde Kourou en la Guayana Francesa, acoplado a un cohete Vega para averiguar si este émulo del mismo tipo de vehículo norteamericano SpaceX cumple con sus tecnología de reingreso atmosférico.